Explicación de Eusebio de Cesarea sobre las diferencias en las genealogías del Mesías.

Explicación de Eusebio de Cesarea sobre
las diferencias en las genealogías del Mesías.

Eusebio, Historia de la Iglesia. 1.7 pag. 35-38 Editorial Portavoz, traducción de Paul l Maier, 1999.

Los evangelios de Mateo y de Lucas registran de manera diferente la genealogía de Cristo, y muchos suponen que se contradicen entre sí. Por cuanto cada creyente ha estado bien dispuesto a ofrecer suposiciones nada bien informadas acerca de esos pasajes, reproduciré una explicación del problema en una carta que el ya mencionado Africano escribió a Arístides acerca de la armonía de las genealogías del Evangelio. Después de refutar las opiniones de otros como forzadas y evidentemente falsas, da la explicación que le había llegado a él:

“Los nombres en las familias de Israel se enumeraban bien por naturaleza, bien por ley; por naturaleza era en el caso de descendientes genuinos; por ley cuando otro hombre era padre de hijos en el nombre de un hermano que hubiera muerto sin descendencia (Deut. 25:5). Por cuanto no se había dado todavía una clara esperanza de la resurrección, presentaban la promesa futura mediante una ‘resurrección’ moral para que sobreviviese el nombre del difunto. Estas genealogías, así, incluyen a algunos que sucedieron a sus padres reales y a otros que eran hijos de un padre pero que eran registrados como hijos de otro. De modo que se preservaban tanto las memorias del padre real como del nominal. Así, ninguno de ambos Evangelios está en error, porque tienen en cuenta tanto la naturaleza como la ley. Porque las dos familias, la una descendida de Salomón y la otra de Natán, estaban tan interconectadas por medio de los nuevos matrimonios de viudas sin hijos y de las ‘resurrecciones’ de descendencia que las mismas personas podrían ser correctamente consideradas como hijos de diferentes padres en diferentes ocasiones, a veces de padres nominales, a veces de los reales. Por tanto, ambos relatos llevan la línea genealógica hasta José con relatos que son precisos, aunque complicados.

“Para clarificar, explicaré las relaciones de las familias. Enumerando las generaciones desde David a través de Salomón [como en Mateo 1:15-16], la tercera desde el final es Matán, cuyo hijo fue Jacob, padre de José. Pero si seguimos Lucas [3:23-37] y enumeramos desde Natán, hijo de David, el tercero correspondiente desde el fin es Melqui, cuyo hijo fue Elí, padre de José. Debe mostrarse por tanto cómo tanto Elí como Jacob pueden ser padres de José, y que Matán y Melqui, que pertenecían a dos familias diferentes, fueron abuelos (padres también no abuelos en el contexto hebreo) de él.

“Ahora bien, Matán y Melqui, ya que ambos tomaron la misma mujer, fueron padres de hermanastros, porque la ley permite que una mujer divorciada o viuda vuelva a casarse. Entonces Ester, el nombre tradicional de la esposa en cuestión, se casó primero con Matán [que descendía de Salomón] y dio a luz a Jacob. Cuando Matán murió, su viuda se caso con Melqui [que descendía de Natán], de la misma tribu pero de diferente familia, y le dio a luz a Elí. Así Jacob y Elí tuvieron la misma madre, y cuando Elí murió sin hijos, su [medio]hermano Jacob se casó con su viuda y engendró a José con ella.

“José, así era hijo natural de Jacob pero hijo legal de Elí, para quien un buen hermano había ‘suscitado’ descendencia.

[Parte importante]

“Mateo usa el término engendrar para descendencia física, mientras que Lucas dice, ‘que era, como se supone’ -obsérvese la adición-  ‘hijo de José, hijo de Elí, hijo de Melqui’ [3:23-34]. [Se supone, se creía; griego nomizo, Strong 3543: hacer por ley, acostumbrar, pasivo: ser usual, por extensión: estimar o considerar, pensar, creer. Obviamente es un término legal o de jurisprudencia.]

“Era imposible expresar la descendencia legal con más precisión, y nunca usa el término engendrar acerca de esos hijos al remontar el linaje hasta ‘Adam, el hijo de Dios’.” [Esta es la razón, tal vez, de la diferencia de años entre las genealogías, que menciona Dan ben Abraham, ver razones según Dan ben Abraham, tal vez son diferentes las de él].

“Esto no es improbable ni una conjetura. Los parientes humanos del Salvador han transmitido también esta tradición, bien para jactarse, bien sencillamente para dar información, pero en cualquier caso diciendo la verdad.

“Cuando unos bandidos idumeos atacaron la ciudad de Ascalón en Palestina, secuestraron del templo de Apolo a Antipatro, el hijo de un cierto Herodes que era siervo del templo. Debido a que el sacerdote no pudo pagar el rescate de su hijo, Antipatro fue criado como idumeo, y más adelante entabló amistad con el sumo sacerdote judío Hircano. Enviado a Pompeya como representante de Hircano, consiguió para él [Hircano] la restauración del reino que le había sido arrebatado por su hermano Aristóbulo, de modo que [Antipatro] llegó a ser administrador de Palestina. Después de ser asesinado traicioneramente, le sucedió su hijo Herodes [Antipas] y los otros tetrarcas. Los historiadores griegos confirman esto.

“Pero las familias hebreas seguían inscritas en los archivos, así como las que descendían de prosélitos: Aquilón el amonita, Rut la moabita y familias mixtas que habían salido de Egipto con ellos. De modo que Herodes, careciendo de linaje israelita y resentido por su humilde origen, hizo quemar los registros genealógicos, pensando que sería considerado como de linaje noble si nadie podía seguir su linaje por los documentos públicos. Pero algunos mantuvieron cuidadosamente registros privados propios, bien recordados los nombres, bien encontrados en copias, y se enorgullecían de preservar el recuerdo de su nacimiento aristocrático.

“Entre ellos estaban los ‘desposynoi’ [perteneciente al amo], designados así a causa de su parentesco con la familia del Salvador. Vivían en las aldeas judías de Nazaret y Cocaba, y fueron por todo el país explicando la genealogía dada aquí de su linaje y citando del libro de los registros tanto como podían. Que esto sea verdad o no, nadie podría dar una explicación más clara, y en todo caso, el registro del Evangelio es genuino.

Al final de esta carta, Africano añade:

“Matán, descendiente de Salomón, engendró a Jacob. Cuando Matán murió, Melqui, descendiente de Natán, engendró a Helí con la misma mujer. Así, Helí y Jacob eran hijos de la misma madre. Cuando Helí murió sin hijos, Jacob suscitó descendiente para él al engendrar a José, su propio hijo natural pero hijo legal de Helí. Asé es como José es hijo de ambos.

“Esta genealogía de José constituye también la prueba virtual de que María pertenecía a la misma tribu que él, porque según la ley de Moisés, ere ilegal el matrimonio entre las diferentes tribus (Num. 36:6-9). Se da el mandamiento de que los contrayentes deben ser de la misma ciudad y del mismo clan, de modo que la heredad [familiar] no vaya rodando de tribu en tribu.”

Eusebio, Historia de la Iglesia. 1.7 pag. 35-38 Editorial Portavoz, traducción de Paul l Maier, 1999.