Manifiesto AYIN (3) – PABLO EL NAZARENO

“Porque hemos hallado [los fariseos] que este hombre [Pablo] es una plaga,  y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo,  y cabecilla de la secta de los nazarenos”.

(Hechos 24:5 VIN)

A raíz de la formación de nuevos grupos de nazarenos en el mundo hispano, ha surgido cierto grado de confusión entre las personas que buscan las raíces hebreas de la fe. Esperamos que este artículo aclare algunas dudas.

Algunos maestros han dado la impresión de que, entre los movimientos de restauración, los nazarenos son los que se circuncidan y las Asambleas de Yahweh son los que no se circuncidan. Nada más lejos de la verdad.

Para comenzar veamos brevemente el trasfondo histórico del movimiento nazareno en el siglo uno y luego el resurgimiento del mismo movimiento en el siglo veinte de nuestra Era Común.

En el libro Hechos de los Apóstoles, la inspiración sagrada (la rúaj haqódesh) nos presenta el siguiente cuadro:

Al principio todos los nazarenos, o sea, los discípulos del Mesías Yahshúa el Nazareno, eran judíos de nacimiento, circuncidados al octavo día. El problema surgió cuando, como relata Hechos 15:1: “Ciertos hombres que habían bajado de Yahudah se pusieron a enseñarles a los hermanos que si no se circuncidaban de acuerdo con el rito de Mosheh, no podían salvarse”.

En otras palabras, requerían de los conversos que se circuncidaran para poder llegar a ser judíos completo, observantes de la Torah, porque ya se había establecido que “la salvación es de los judíos” (Juan 4:22). (Los proponentes de la circuncisión hoy día no dicen que ésta sea necesaria para la salvación pero sí para ser creyentes completos, observantes verdaderos de la Torah. El argumento es el mismo aunque se utilicen diferentes palabras).

Después de una serie de discusiones y deliberaciones respecto a la circuncisión para los discípulos, se levantó Simón Kefá (Pedro), uno de los líderes de la circuncisión, y dijo:

“Hermanos, ustedes saben cómo, desde los primeros días, Elohim me escogió de entre ustedes para que los gentiles oyeran por mi boca el mensaje de la Buena Noticia y creyeran. Y Elohim, que conoce los corazones, dio testimonio a favor de ellos al darles el espíritu de santidad igual que a nosotros, y no hizo ninguna diferencia entre nosotros y ellos, ya que purificó por la fe sus corazones”. (Hechos 15:7-9)

Después de hablar Shaúl (Pablo) y Bar-Naba, tomó la palabra Yaaqov (Jacobo, el hermano del Maestro), líder nazareno, y dijo:

Shimón ha contado cómo Yahweh visitó por primera vez a los gentiles para tomar de entre ellos un pueblo para Su Nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: ‘Después de esto volveré y reconstruiré la cabaña de Dawid, que está caída. Reconstruiré sus ruinas y la volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque a Yahweh, y todos los gentiles, sobre los cuales se invoca mi nombre, (Hechos 15:14-17)

De modo que el Anciano Jacobo hizo una aplicación de la profecía sobre la cabaña de Dawid y presenta que a los gentiles que invocan el Nombre de Yahweh se les daría entrada en esa “cabaña de Dawid” restaurada.

Luego vemos cómo se formaron diferentes equipos misioneros para proclamar la Buena Noticia del Mesías a las naciones.

Después de algunos días, Shaúl le dijo a Bar-Naba: “Vayamos otra vez a visitar a los hermanos en todas las ciudades en las cuales hemos anunciado el mensaje del Maestro, para ver cómo están”. Bar-Naba quería llevar consigo a Yojanán, llamado Marcos; pero a Shaúl no le parecía bien llevar consigo a quien se había apartado de ellos desde Panfilia y que no había ido con ellos a la obra. Surgió tal desacuerdo entre ellos que se separaron el uno del otro. Bar-Naba llevó a Marcos y navegó a Chipre; y Shaúl escogió a Sila y salió encomendado por los hermanos al favor del Maestro”. (Hechos 15:36-40)

Noten que el hecho de que hubo disensión entre los discípulos no implica que unos fueran falsos y otros verdaderos. Simplemente surgieron dos enfoques diferentes en cuanto a qué se debía requerir de los conversos a la fe nazarena. Además, esto nos enseña que es válido disentir y oponerse a conductas de hermanos que podamos considerar inadecuadas de acuerdo a Las Escrituras; tal como hizo Shaúl (Pablo) frente a Kefá (Pedro), según vemos en Gálatas 2:11:

Pero cuando Kefá vino a Antioquía, yo me le opuse frente a frente, porque era reprensible”.

Y con mucha más razón, cuando esa conducta inadecuada esté causando tropiezo a muchos hermanos en la fe.

Consideremos ahora el mismo texto, pero en la versión de la Peshitta: Gal 2:11:

“Pero cuando Pedro vino a Antioquía, lo reprendí frente a frente, porque ellos tropezaban a causa de él”.

Respecto a los que enseñaban la circuncisión a los conversos de entre las naciones, Pablo también dijo lo siguiente: (Gálatas 5:12) “Quisiera que se mutilaran los que los perturban”.

De manera pues que es una legítima defensa a la sana doctrina el oponerse y disentir ante lo que podamos considerar como conductas inadecuadas de hermanos en la fe y no por eso tiene que significar que unos seamos falsos y otros verdaderos.

Y mientras los apóstoles de la circuncisión predicaban a los judíos, Shaúl y Bar-naba se fueron a aparte a proclamar el mensaje a los de las naciones (ver. 41).

El mensaje del lider nazareno Shaúl era:

Rom 2:25 Porque la circuncisión te sirve de algo en verdad, si cumples la Torah; pero si violas la Torah, tu circuncisión viene a ser incircuncisión  incircuncisión.

Rom 2:26 Por otro lado, si el incircunciso cumple los justos preceptos de la Torah, su incircuncisión se le considerará como circuncisión.

1Co 7:19 “La circuncisión no es nada, y la incircuncisión no es nada; más bien, lo que vale es guardar los mandamientos de Elohim”.

Gal 5:6 “Pues en el Mashíaj Yahoshúa ni la circuncisión ni la incircuncisión valen nada, sino la fe que actúa por medio del amor”.

Hay dos principios elementales enunciados en estos pasajes:

1) “Si violas la Torah, tu circuncisión viene a ser incircuncisión”. De modo que si pecas, tu circuncisión no te sirve de nada. Y son muchos los creyentes que pecan a diario, por ejemplo, con lashón hará, esto es, hablando mal de los hermanos, vituperando a otros y calumniando a los siervos de Yahweh. Un pecado que parece poca cosa pero es muy grave.

Si lo que queremos es guardar la Torah, recordemos lo que dijo Pablo en Gálatas 5:14: “Porque toda la Torah se ha resumido en un solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 15 Pero si se muerden y se comen unos a otros, miren que no se consuman unos a otros”.

Nuestro Maestro dijo de este mandamiento: (Mateo 22:37): “Yahoshúa le contestó. “Amarás a Yahweh tu Elohim con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. 38 Este es el mayor y el principal mandamiento. 39 Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 En estos dos mandamientos se basa toda la Torah, y los Profetas”.

De manera pues, que si no cumplimos con lo primordial de la Torah, nada hacemos con querer añadir mandamientos que no aplican para nosotros, los conversos de entre las naciones.

Además, los que insisten en que tenemos que observar “toda la Torah”, ¿la observan ellos? ¿Acaso observan la ley del levirato?  Si tanto insisten en “toda la Torah” tiene que observar esta mitsváh:

(Deu 25:5) “Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos,  y no tuviere hijo,  la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño;  su cuñado se llegará a ella,  y la tomará por su mujer,  y hará con ella parentesco. 6  Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto,  para que el nombre de éste no sea borrado de Israel. 7  Y si el hombre no quisiere tomar a su cuñada, irá entonces su cuñada a la puerta,  a los ancianos,  y dirá:  Mi cuñado no quiere suscitar nombre en Israel a su hermano;  no quiere emparentar conmigo. 8  Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán venir,  y hablarán con él;  y si él se levantare y dijere:  No quiero tomarla, 9  se acercará entonces su cuñada a él delante de los ancianos,  y le quitará el calzado del pie,  y le escupirá en el rostro,  y hablará y dirá:  Así será hecho al varón que no quiere edificar la casa de su hermano. 10  Y se le dará este nombre en Israel:  La casa del descalzado”.

2) “Si el incircunciso cumple los justos preceptos de la Torah, su incircuncisión se le considerará como circuncisión”.

Este principio de la pluma inspirada es pasado por alto demasiado a menudo por los maestros de la circuncisión. Yahweh nos dice aquí que el incircunciso puede observar la Torah, obviamente sin tener que circuncidarse; y aún más, cuando el incircunciso observa la Torah se le considera como si estuviera circuncidado; y esto es gracias a que se le imputa por la fe la circuncisión del Mesías Yahshúa.

Porque como dice la inspiración más adelante:

Por tanto, recuerden que en otro tiempo a ustedes, los gentiles en la carne, los llamaban incircuncisión los de la llamada circuncisión que se hace con mano en la carne. Y acuérdense de que en aquel tiempo estaban sin el Mashíaj, apartados de la ciudadanía de Yisrael y ajenos a las alianzas de la promesa, estando sin esperanza y sin Elohim en el mundo. Pero ahora en el Mashíaj Yahoshúa, ustedes que en otro tiempo estaban lejos se han acercado por la sangre del Mashíaj”. (Efesios 2:11-13)

De modo que por la sangre del Mesías los gentiles no son ya extranjeros en el pueblo de Israel; por medio del Mesías se constituyen en ciudadanos en igualdad de estatus con los judíos, sin necesidad de hacerse judíos.

Bueno, pero sobre la circuncisión hemos escrito ya bastante en otros artículos. Ahora lo esencial es esto que dijo el líder nazareno Shaúl:

(Gal 2:7) “Antes por el contrario,  como vieron [los lideres nazarenos] que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión, 8  (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión,  actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada,  Jacobo,  Cefas y Juan,  que eran considerados como columnas,  nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo,  para que nosotros fuésemos a los gentiles,  y ellos a la circuncisión.” (RV)

De modo que por arreglo apostólico, y por dirección de Yahweh mismo a través de su espíritu, hubo al comienzo esos dos ministerios: uno para los judíos, con la circuncisión y otro para las naciones, sin la circuncisión.

¿Y de quién estamos hablando? ¿De un converso gentil? Claro que no; miren cómo describían a Shaúl las autoridades judías del siglo uno:

Hechos 24:5  “Porque hemos hallado que este hombre [Shaúl, Pablo] es una plaga,  y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo,  y cabecilla de la secta de los nazarenos”.

De modo que cuando hablamos de Pablo estamos hablando nada menos que del “cabecilla de la secta de los nazarenos”. Ese que tanto defendió su ministerio de la incircuncisión era nada menos que uno de los líderes principales del movimiento nazareno original, un judío de pura cepa y a pesar de ello, dijo:

(Gal 5:11) “Y en cuanto a mí, hermanos, si todavía estoy predicando que la circuncisión es necesaria, ¿por qué todavía padezco persecución? Si ese fuera el caso mi prédica sobre el madero de ejecución no causaría ningún tipo de ofensa”.

Y además dio instrucciones claras sobre la circuncisión diciendo:

(1 Corintios 7:18) “¿A alguien lo llamaron ya circuncidado? No deshaga su circuncisión. ¿A alguien lo llamaron incircunciso? No se circuncide. 20 Cada uno permanezca en la condición en que lo llamaron”.

De manera que Pablo, el maestro nazareno, no enseñó a los conversos de origen gentil a circuncidarse, ni al comienzo ni durante el desarrollo de su conversión a la fe mesiánica.

Por lo tanto, no es cierto, como dicen algunos hoy día, que los nazarenos son los que fomentan la circuncisión. El Enviado Shaúl fue el primero que se opuso a ese concepto, por inspiración celestial. De hecho, hoy día la mayoría de los nazarenos no requieren ni fomentan la circuncisión, sólo algunos lo están haciendo últimamente.

Un digno ejemplo de esto lo tenemos en la Comunidad Israelita Nazarena de aguada, Puerto Rico. Esa comunidad se originó hace ya más de diez años, cuando muchos de nuestros lectores actuales ni siquiera comenzaban en el movimiento de las raíces.  Y en esa comunidad nazarena de Aguada funge de presidente hoy día el Moréh Albert Avilés, varón judío de la circuncisión, y sin embargo él no requiere la circuncisión de nadie. Más bien él fomenta que los conversos de entre las naciones no tienen que circuncidarse, a menos que quieran hacerse judios. Me parece un enfoque muy bien balanceado, por lo que en esa comunidad nunca surgen disputas sobre la necesidad de la circuncisión. Y ciertamente el Moréh Albert puede dar cátedra de judaísmo a los maestros que están comenzando ahora este ministerio sagrado, tanto con su enseñanza como su ejemplo intachable. Nunca lo he escuchado hablar mal de nadie, nunca se le ha visto insultando a un colega ni faltándole el respeto a alguien.

Así que ¿quiénes son los verdaderos nazarenos? ¡Todos son verdaderos! (Si es que son leales, porque hay quienes necesitan comprar un par de kilos de eso que se llama lealtad). No se trata aquí de ser verdaderos o falsos. Se trata de reconocer que hay dos ministerios distintos y que no deben condenarse unos a otros sino más bien tratarse como hermanos, con respeto y con una amistad leal y sincera.

Al igual que Shaúl y Simón Pedro, todos somos nazarenos; incluso en las Asambleas de Yahweh somos nazarenos también. Sólo que algunos nazarenos siguen el ministerio de la circuncisión mientras que otros seguimos el ministerio de la incircuncisión, tal como lo estableció Yahweh mismo en el siglo uno de la Era Común. El asunto de los nombres o títulos de los diversos grupos es para beneficio de los conversos, para que estén claros en cuanto a lo que proclama cada equipo misionero y puedan alinearse con los que consideren apropiados.

Así que quede claro que los de las asambleas somos nazarenos también y, como tales defenderemos las posturas del líder nazareno Shaúl (Pablo) porque le fueron dadas por inspiración divina para llevar el mensaje a los de las naciones.

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Consejo de Ancianos

Asamblea de Yahweh Internacional