A la Luz de Los Preceptos Divinos. # 8 “No Robaras”

“No Robarás” Shemot (Éxodo 20:15)

Continuando hoy con la serie “Los diez Mandamientos”, repasaremos un poco a la luz de la Escritura lo que El Creador quiere enseñarnos a través de cada uno de sus preceptos establecidos en su Toráh; hoy nos abocaremos al estudio del precepto N° 8, el cual lo encontramos registrado en el libro de Shemot (Éxodo) 20:15: “No robarás”, el cual garantiza el derecho que estableció el Eterno de adquirir y poseer algo en forma legítima y legal. Este mandamiento refleja la voluntad del Creador para que  se respete y se proteja la propiedad privada en el mundo entero.

Se han decretado diversidad de leyes humanas para preservar las posesiones de aquellos que buscan adueñarse de forma ilícita, sin embargo, el significado estricto del octavo mandamiento es más profundo, y es que la Toráh describe muchas formas en las que se puede quebrantar este precepto; entonces, ¿Cuál es el significado real de robar en el octavo mandamiento?

Nuestro Elohim es Detallista.

Erróneamente, tendemos a creer que cumplimos con este mandamiento por el simple hecho de que nunca nos hayamos apropiado de algo ajeno; no obstante, podemos hurtar de muchas formas, primeramente a YaHWéH, a otros y aún a nosotros mismos… De esta manera pueden ser robados: el dinero, el tiempo, e incluso la reputación de una persona.

Primeramente; aplicado al ámbito espiritual, estamos robando al Eterno  cuando no lo adoramos como deberíamos o colocamos nuestros intereses antes que los suyos (1er mandamiento: No tendrás dioses ajenos delante de mi), de igual manera cuando dedicamos nuestro tiempo solo en intereses personales y no compartimos con otros su Palabra. En lo secular, quebrantamos este precepto cuando no cumplimos a cabalidad con nuestro trabajo en una empresa, nos tomamos recesos más largos o nos retiramos antes de la hora de salida y aunque así de simple nos parezca estas acciones también significa un robo.

Significa robo cuando vendemos a un precio excesivo nuestros productos para producir ganancias exorbitadas, o lo ofrecemos como si fuera de calidad sabiendo que no es tal; cuando al vender, aplicamos la pesa falsa que es abominación al Eterno, si nos prestan algo y no lo devolvemos o tomamos un préstamo y luego no cancelamos en la fecha, o peor aún, no lo pagamos. Nos robamos a nosotros mismos cuando malgastamos, ya sea el tiempo, los talentos o el dinero.

Incumplimos este mandamiento de igual manera, cuando poseemos bienes materiales y estamos en condición de ayudar a otros de extrema necesidad y no lo hacemos. Nos volvemos tan mezquinos que acumulamos dinero hasta el punto de robarnos a nosotros mismos no cubriendo nuestras necesidades; no obstante, también es cierto, que personas flojas puede tratar de tomar ventaja de la bondad de otros.

Tehilim (Salmos) 136:16 dice: “Tus ojos vieron mis miembros en formación; estaban todos registrados en tu libro; a su debido tiempo se formaron, hasta el último de ellos”. El Eterno YaHWéH es detallista y minucioso, busca la perfección y desea que nosotros también la busquemos. A Moshé le dio instrucciones precisas sobre la construcción del tabernáculo y cada uno de los utensilios que necesitaría, a Dawid también le dijo paso a paso cómo construir el templo. A Él no se le escapa ningún detalle nuestro bueno o malo.

Esto motivó que Shalíaj Shaúl (apóstol Pablo) escribiera: “Aún estando con ustedes los amonestábamos así: que si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma, porque hemos oído que algunos andan desordenadamente entre ustedes, sin trabajar en nada, sino entrometiéndose en lo ajeno, a los tales les ordenamos y les exhortamos en el Maestro Yahoshúa el Mashíaj que trabajen sosegadamente y coman su propio pan.” (2 Tesalonicenses 3:10-12). También  describe lo opuesto a robar: “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad” (Efesios 4:28).

Debemos tener siempre presente que YaHWéH es la fuente de todo don perfecto que tenemos; Santiago 1:17 dice: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces”; Por  tanto, robar a alguien es pecar contra el mismo Elohim. El hecho de que la Toráh establezca el derecho a la propiedad privada no hace que nos resulte más fácil cumplir con este precepto,  a veces no podemos evadir el hecho de que en muchas ocasiones le robamos a los demás lo que les corresponde y el juicio de YaHWéH viene contra nosotros.

La actitud del dar es la que refleja el amor que El Eterno tiene para cada uno de nosotros. El robo es la expresión  de la avaricia y la codicia; el ladrón es la personificación misma del egoísmo. Nuestro Creador  quiere que prosperemos y disfrutemos de las bendiciones físicas; 3 Juan 1:2 “Amado, mi oración es que prosperes en todas las cosas y que tengas salud, así como prosperas en lo personal”.También Él espera que utilicemos con sabiduría todo lo que nos da y no  que las posesiones materiales sean lo más importante en nuestra vida: “Por tanto les digo: No se afanen por su vida, qué van a comer o qué van a beber; ni por sus cuerpos, qué van a vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” (Mateo 6:25-33). Se agrada que prosperemos cuando utilizamos las bendiciones materiales como un medio para lograr propósitos más importantes pero que la motivación de nuestras decisiones sea la generosidad y no la avaricia.

Debido a que el dar y servir son cualidades del propio carácter de nuestro Padre, él requiere que sus hijos demos y sirvamos de todo corazón, en lugar de procurar posesiones para nosotros mismos. El Elohim Eterno es el Creador de todo lo que existe; por lo tanto Él es en realidad el dueño del universo entero:

“De Yahwéh es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan” (Salmo 24:1).

“¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío” (Job 41:11).

“Mía es la plata, y mío es el oro, dice el Eterno de los ejércitos” (Hageo 2:8).

El ámbito  espiritual de la prohibición del robo nos muestra que la batalla contra el egoísmo comienza cuando aprendemos a respetar los derechos y las necesidades de los demás. YaHWéH nos promete  prosperidad si cambiamos la avaricia por una actitud sincera de servir;

Proverbios 19:17 dice: El que es generoso con el pobre le presta a Yahwéh; El le pagará a su debido tiempo; es decir, mira el grado de intensidad de nuestra entrega al principio del dar.El apóstol Pablo lo expresa muy claramente en 2 Corintios 9:7-8: “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Elohim ama al dador alegre. Y poderoso es YaHWeH para hacer que abunde en vosotros toda gracia [su favor], a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”.

Al Eterno le agrada cuando ve que nosotros, sin descuidar las necesidades de nuestra familia, servimos y ayudamos a otros con cualquier abundancia con que Él nos haya bendecido: “Si alguien no cuida de los suyos, y especialmente de los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8).   Así,  le demostramos que estamos empezando a entender y a seguir su camino de vida.

El precepto de No Robar se relaciona en Efesios 4:28 cuando Shalíaj Shaúl (apóstol Pablo) nos exhorta: “El que robaba no robe más, sino que trabaje esforzadamente, haciendo con sus propias manos lo que es bueno, para tener qué compartir con el que tenga necesidad”.

Para concluir, la intensión de YaHWéH, al darnos el 8vo mandamiento es que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, además de que tengamos confianza en Él. La Toráh está llena de promesas relacionadas con nuestro futuro terrenal y también en su reino… “Más bien, busquen primeramente el reino de Elohim y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura, así que, no se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán”. Basta a cada día su propio mal. (Mateo 6:33-34) Si creemos a sus promesas podremos vivir confiados en El aún en los tiempos de escasez y adversidad.Este es el consejo que YaHoShúa nos da: “No acumulen para ustedes riquezas en la tierra, donde la polilla y el moho corrompen, y donde los ladrones irrumpen y roban, más bien, acumulen para ustedes riquezas en el cielo, donde ni la polilla ni el moho corrompen, y donde los ladrones no irrumpen ni robanporque donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón.” (Mateo 6:19-21).

Necesitamos entender los principios reales que definen el bien y el mal para finalmente ponerlos en práctica. Debemos esforzarnos en desarrollar un carácter justo y recto, porque éste perdurará más allá de la vida física.

El centro del Precepto N° 8 es precisamente el amor que proviene de nuestro Creador y vence el deseo de quebrantarlo.

Las pesas falsas son una abominación a YaHWéH; las pesas deshonestas no son correctas. (Prov. 20:23).

Así que, la interrogante que debemos hacernos es la siguiente: ¿saldremos aprobados si somos pesados por YaHWéH hoy? Apocalipsis 6:5 dice así:

“Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: “¡Ven!” Y miré y vi un caballo negro, y el que estaba montado sobre él tenía una balanza en su mano”.

Jamás olvidemos amados Hermanos (as) que en su palabra dice: “Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero YaHWéH pesa los espíritus”. Proverbios 16:2.

Hasta una próxima entrega…

Shalom a todos.

Nuris Rodríguez.