A la Luz de Los Preceptos Divinos: Mandamiento # 3

A menudo nos sucede que cuando adquirimos un producto nuevo se nos entrega con un manual de instrucciones del fabricante de ese artefacto; esto con la intención de  asegurar su durabilidad y a su vez usarlo de manera correcta para sacar el mejor provecho del mismo. A partir de allí, queda de nuestra parte revisar bien ese formulario de instrucciones.

Lamentablemente, son muy pocas las personas que se fijan en prestar atención a este manual corriendo así con serias consecuencias, al dar un mal uso al producto  y acaban por dañarlo en poco tiempo.

Dado este preámbulo, nos abocamos a darle continuidad al tema que nos atañe y comenzamos a abordar en semanas anteriores, el cual es el estudio de los Diez Mandamientos; y es que precisamente YaHWéH al crearnos muy responsablemente, así como Él es, también nos ideó un Manual de Instrucciones, el cual no es otro que su Toráh para que cumpliéndola así, podamos disfrutar de la vida que nos otorgó con plenitud y librarnos de muchos males que están ligados a la desobediencia de ella. No obstante, las personas optan por descubrir su propia manera de vivir a través de la experiencia del ensayo y error.

Este manual al que nos referimos, se encuentra plasmado en el libro de Shemót (Éxodo) Cap. 20: 2 al 17, y resalta claramente los beneficios y consecuencias en cuanto a su cumplimiento se refiere.

En el libro de  Matityah (Mateo), 22:37 al 40, Yahoshúa resumió estas Diez Instrucciones en 2 grandes Mandamientos:

Amar a YaHWéH y a nuestro prójimo, los cuales nos aseguran aparte de vivir en shalom (paz/plenitud) aquí en la tierra también nos promete la vida eterna (Matityah/Mateo 19:17). Ellos nos enseñan la forma correcta de amarle a Él y a la vez la de relacionarnos con nuestros semejantes.

Hoy nos atañe estudiar el Precepto Nro 3, el cual se encuentra en Shemót (Éxodo) Cap. 20:7 “No tomarás en vano el Nombre de YaHWéH tu Elohim; porque YaHWéH no tendrá por inocente al que tome en vano su nombre”.

Erróneamente, algunos han pensado que este mandamiento se refiere exclusivamente a mencionarlo en vano literalmente, pero no es cierto solo eso,  sino que tomar su Nombre en vano va mucho mas allá que esa simple creencia; una de las formas mas comunes de quebrantar este precepto es no representarlo ni dar un ejemplo correcto delante de las personas que a diario nos observan sin que nos demos cuenta.

A través de nuestras acciones a veces provocamos que su Nombre Kódesh sea blasfemado y esto es sumamente delicado ya que aún podemos llegar a ser piedra de tropiezo para que otros lleguen al conocimiento de la verdad. 

En 2da a Timoteo 2:19 dice:

“… Apártese de iniquidad todo el que invoca el Nombre de YaHWéH”.

Así de serio es este mandamiento. El mismo Shaúl (Pablo) escribió al respecto en Romanos 2:23 al 24

“Tú que te jactas en la Toráh, ¿deshonras a Elohim con la infracción de la Toráh? Porque como está escrito: El Nombre de YaHWéH se blasfema por causa de ustedes entre los gentiles”.

Y en Isaías 52:5

“… Constante e incesantemente se burlan de mi Nombre”.

Tomar en vano su Nombre conlleva tanto nombrarlo como usarlo o llevarlo incorrectamente. Cuando Él se le presentó a Moshé lo hizo con su verdadero Nombre: YaHWéH; Yo Soy el que Soy o Seré el que Seré…

Su Nombre es Kódesh y no podemos usarlo en cualquier momento sino únicamente en las ocasiones que amerite hacerlo y en las  más importantes como lo son la oración, adoración y confesión; sin embargo, mayormente se tiene la mala costumbre, ya sea por desconocimiento u otro motivo el nombrarlo a la ligera. Hay otros mas osados que aún se atreven a hacer chistes relacionados con el Nombre Kódesh, ignorando las graves consecuencias que esto acarrea. La Escritura dice claramente que quien tal haga, Él no lo dará por inocente.

Levítico 24:15-16 dice así:

“…Cualquiera que blasfeme a su Elohim llevará su culpa. Si además pronuncia el Nombre YaHWéH se le dará muerte, toda la comunidad lo apedreará…”

Y Tehilim/Salmos 99:3  

“Reconozcan todos su respetable Nombre, Él es Kádosh…”

Yahoshúa igualmente vino en el Nombre de su Padre:

Juan 5:43 “Yo he venido en nombre de mi Padre, y ustedes no me reciben. Si otro viene en su propio nombre, a ese lo reciben”.

Por todo lo antes señalado, de ahora en adelante debemos estar muy conscientes de lo que implica pronunciar su Nombre en expresiones y conversaciones no acordes.

A esto se refiere el pasaje de Efesios Cap. 5:4

“…Conducta indecente, tonterías y bromas groseras…”

En fin, hay muchas formas de quebrantar este precepto, sin embargo, no quisiera culminar sin mencionarles otras formas de hacerlo, como lo son: usar su Nombre para beneficio propio, promesas incumplidas, llevar una palabra en su Nombre diciendo: “Así dice el Adón (Amo) cuando en realidad Él no ha hablado y todo es producto de nuestras emociones…

Tehilim/Salmos 103 “Bendice a YaHWéh, vida mía, todo mi ser, su santo Nombre”.

Hasta una próxima entrega.

Shalom. 

Nuris Rodríguez.