A la Luz de Los Preceptos Divinos: Mandamiento # 4

Prosiguiendo con la serie  “Los Diez Mandamientos” que hemos venido estudiando con anterioridad, hoy nos corresponde el Precepto # 4: “Acuérdate del Día de Reposo para Santificarlo”, y es que el mismo, por cierto, no por casualidad, es el más largo de todos por la importancia que conlleva, sin embargo, lamentablemente es el más ignorado y el único de los 10 Preceptos que la mayoría de las personas observantes de las Sagradas Escrituras no quieren ni acordarse.

Según la Dra. Laura Schlessinger en su libro “Los Diez Mandamientos” cita lo siguiente: “Ellos (Los 10 Mandamientos) representan la primera comunicación entre YaHWéH y el hombre, y constituyen el esquema de la expectativa que el Eterno tiene de nosotros y de su maravilloso plan para que vivamos significativamente…” Cada uno de ellos, afirma un principio que a su vez es central y determinante en nuestra vida relacionada con YaHWéH esencialmente y luego con todo nuestro entorno familiar y social. De allí radica su vital importancia. Los primeros 4 preceptos expresan nuestro amor hacia Él, los 6 restantes reflejan nuestro amor hacia la humanidad, por eso Yahoshúa los resumió en 2 grandes mandamientos en Mateo Cap. 22:36 al 40:

“Amarás a YaHWéH tu Elohim de todo tu corazón, de toda tu alma y de toda tu mente”.

Este es el primer y Gran Mandamiento y podemos entenderlo y enumerarlo de esta manera: Si amamos a YaHWéH realmente entonces “No tendremos dioses ajenos delante de Él”, “No adoraremos imágenes”, “No tomaremos su Nombre en vano”, y “Nos acordaremos del Shabbat para santificarlo”. Allí están los primeros 4 preceptos.

El segundo Gran Mandamiento es semejante y contiene los 6 restantes: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Y, si amamos a nuestros semejantes como a nosotros mismos entonces: “Honraremos a nuestros padres“, “No mataremos“, “No adulteraremos“, “No robaremos“, “No daremos falso testimonio“, No codiciaremos nada de nuestro prójimo; como podemos observar, de esta forma se completan los 10 preceptos que Yahoshúa resumió en solamente 2 y de allí  depende toda la Torah y los Profetas.

Aclarado este punto entonces nos abocamos al precepto que nos atañe hoy y lo encontramos en el libro de Shemot/Éxodo Cap. 20 Vers. 8 al 10:

“Te acordarás del Día de Reposo para santificarlo; seis días obrarás… más el séptimo día será Shabbat al Adon (Amo) tu Elohim”.  

Nos damos cuenta que El Shabbat no es una institución nueva sino que YaHWéH lo fijó en tiempos de la creación del mundo, cuando Él mismo descansó de toda su obra. Siendo así, el Shabbat pasa a identificar al verdadero Elohim de los demás dioses; por tal motivo, todos los que guardamos este precepto afirmamos que solo YaHWéH es nuestro Elohim. Es la señal de lealtad de nosotros hacia Él, nuestro Creador.

El Eterno nos ha dado seis días laborables, pero el séptimo será apartado como reposo; no obstante, pueden hacerse las obras estrictamente necesarias y de misericordia, tal como lo enseñó nuestro Mashiaj cuando sanaba enfermos y era fuertemente criticado por los fariseos; y es que precisamente Yahoshúa sanaba a los enfermos mayormente en Día de Reposo. Acorde a esto mencionaremos 7 milagros que Él hizo en Shabbat :

  1. Liberación de un espíritu inmundo (Marcos 1:21 al 26)
  2. Sanó a la suegra de Kefá/Pedro (Marcos 1:29 al 31)
  3. Sanó a un paralítico (Juan 5:5 al 9)
  4. Sanó al hombre de la mano seca (Marcos 3:1 al 6)
  5. Sanó a la mujer encorvada (Lucas 13:10 al 16)
  6. Sanó a un hombre hidrópico. Cabe destacar que la hidropesía es una enfermedad que produce hinchazón en el cuerpo por acumulación de líquidos; (Lucas 14:1 al 6) y
  7. Sanó a un hombre ciego de nacimiento (Juan Cap.9:1 al 14).

Observamos con base escritural que el Shabbat debemos apartarlo para dedicarnos única y exclusivamente en hacer la obra del Eterno y no ocuparnos de nuestras labores diarias. Erróneamente, algunos Maestros de la Torah como los escribas y fariseos imponen cargas muy estrictas en cuanto a la observancia de este día kodesh (Santo). Por tal motivo el mismo Yahoshúa los reprende en Mateo 23:4

“Ellos atan cargas pesadas y difíciles de llevar… Ellos mismos no las quieren mover ni con un dedo”

Sin embargo,  debemos guardarnos ese día solamente para realizar todo lo que tenga que ver con honrar, adorar y servir a nuestro Abba Kadosh (Padre Santo), no haciendo labores que nos alejen o distraigan del principal objetivo porque el Shabbat es la señal del Pacto Eterno entre el Creador y su creación e inalterablemente es un día Kodesh (Santo),  valga la redundancia, y en resumidas cuentas significa: santificarlo como un mandamiento (Shemot 20:8 al 10). Es Pacto Perpetuo (Shemot 31:16). Es una delicia y bendición (Isaías 58:13-14). Yahoshúa lo guardó (Lucas 4:16).

Para el pueblo hebreo el Shabbat es todo un regalo de YaHWéH y comienzan a guardarlo desde el viernes a la puesta del sol hasta el sábado a la puesta del sol; para ellos es toda una ceremonia. Sin embargo, para los judíos mas modernos, es un día en que se desconectan completamente de todas las redes sociales incluyendo el teléfono, no hacen ninguna labor y es un oasis de calma y quietud porque el Shabbat significa precisamente eso: cese, reposo y descanso. Emplean el tiempo en adoración a YaHWéH y búsqueda espiritual juntamente con su familia.

Yahoshúa reprendió a los fariseos por hacer de este día Kodesh (Santo) un acto religioso. En el año 325 E.C. aproximadamente, el Emperador Romano Constantino decretó cambiar el día de reposo por el domingo, algo que ya estaba profetizado en el libro de Daniel Cap. 7:23 al 25

…”Él hablará palabras contra el Altísimo… intentará cambiar las festividades y la ley”…

Aún así, cabe destacar que el domingo de los cristianos no se guarda como el Shabbat, el cual es separado única y exclusivamente para honrar al Eterno. La reunión semanal dominical siempre es fácil eludirla con alguna excusa para no asistir, no obstante, para el pueblo hebreo el Shabbat es ineludible, no existe ningún pretexto para incumplirlo sino que deben guardarlo por encima de todo y punto. Los domingos no tiene tal importancia para los cristianos y pueden quebrantarlos  sin problema.

Cuando apartamos el Shabbat para honrar a nuestro Abba Kadosh (Padre Santo) Él hace cosas nuevas en nosotros sin que nos demos cuenta. Es para nuestro descanso y restauración; detenernos  en las cosas mas insignificantes de la vida cuando generalmente no estamos presentes por andar ocupados en todos nuestros quehaceres diarios. Al no descansar ni honrar a YaHWéH estamos expuestos a que nos ataquen muchas enfermedades y calamidades por quebrantar este precepto.

Para culminar, este especial mandamiento debe llamarnos a reflexionar y prestar atención, despertar de ese sueño y reconocer que los 10 Preceptos son realmente el “Manual Perfecto” que creó el Eterno para que nosotros llevemos una saludable y armoniosa manera de vivir. Génesis Cap. 28:16 dice: 

“Yaaqov despertó de su sueño y dijo: ciertamente YaHWéH está en este lugar y yo no lo sabía”.

El cuarto mandamiento nos llama a detenernos, valorar y disfrutar lo que es esencial; sentir, conocer y escuchar en quietud a nuestro Padre, confiando que Él esta al control de todas nuestras cosas. incumplir este precepto nos acarrea muchas veces ataques de depresión y ansiedad simplemente por no descansar y no colocar a nuestro Elohim como centro de nuestras vidas. Isaias 28:12 dice:

…”Este es el lugar de reposo; que repose el cansado… pero ellos no quisieron escuchar”

Que el Eterno nos ayude a obedecer en el Nombre de Yahoshúa haMashiaj (El Mesías).   

Hasta una próxima entrega…

¡Shalom! 

Nuris Rodríguez.