A la Luz de Los Preceptos Divinos: Mandamiento # 5

La historia del Pueblo de YaHWéH aparece descrita en los primeros 5 libros de las Sagradas Escrituras: La Toráh; conocidos también como El Pentateuco, ellos son:

  1. Génesis o Bereshit (בְּרֵאשִׁית, “En el comienzo”).
  2. Éxodo o Shemot (שְׁמוֹת, “Nombres”).
  3. Levítico o Vayikrá (וַיִּקְרָא, “Y llamó”).
  4. Números o Bemidbar (בְּמִדְבַּר, “En el desierto).
  5. Deuteronomio o Devarim (דְּבָרִים, “Palabras”/”Cosas”/”Leyes”).

Sin embargo, es necesario acotar que la Toráh abarca desde el Bereshit (Génesis) hasta Revelación (Apocalipsis) [Jazón] o [Hitgalút]) en hebreo.

Siguiendo en el mismo orden de ideas, continuamos con el estudio de Los Diez Preceptos Divinos que el Eterno entregó a Moshé en el Monte Sinay; los cuales se encuentran registrados en el Libro de Shemot (Éxodo) Cap. 20 y comenzaron así:

1 Elohim habló todas estas palabras, diciendo: 2 Yo Yahweh, soy tu Elohim que te sacó de la tierra de Mitsráyim (Egipto), la casa de servidumbre…

De esta manera, describe YaHWéH cada una de sus instrucciones a su pueblo escogido. En esta entrega nos abocaremos a escudriñar un poco acerca del 5to Mandamiento:

“Honra a tu padre y a tu madre, para que se alargue tu vida en la tierra que YaHWéH tu Elohim te da” (Shemot/Éxodo 20:12).

Haciendo referencia a este importante Precepto, nos damos cuenta de que El Eterno, como ser Omnisciente, sabe que si no respetamos y honramos a los seres que nos dieron la vida, sería muy difícil, por no decir imposible, que lo hagamos con nuestros semejantes. Por tal motivo, YaHWéH incluyó dentro de sus mandamientos el honrar a nuestros progenitores.

Recordemos que en artículos anteriores se comentó que los primeros 4 Preceptos tienen que ver directamente con el amor que le profesamos a nuestro Creador y precisamente, el que nos atañe hoy es el primero de los últimos 6 que guardan relación directa con el respeto y el amor hacia los demás.

Quizás a muchas personas se les haga mas fácil honrar a sus padres porque no viven con ellos; sin embargo, este mandamiento no tiene nada que ver con la distancia, no importa donde nos encontremos, el mandamiento sigue siendo el mismo:

Honra a tu padre y a tu madre… para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”.

Debemos honrarlos con nuestro comportamiento y manera de vivir.

Cuando vivimos  bajo el mismo techo, a veces la situación se torna distinta; sea porque sean ellos los que habitan en nuestra casa o viceversa; pueden ocurrir algunos inconvenientes, no obstante, YaHWéH nos ordena honrar, obedecer y amar a nuestros padres en cualquier circunstancia.

El primer paso para respetar a los demás y poder ser respetado, debe empezar en casa: cuando se decide obedecer a los padres.

Levítico 19:3 dice:

“Cada uno de ustedes debe respetar a su madre y a su padre, y observar mis Shabatot (Días de reposo): Yo YaHWéH soy su Elohim”.

Si analizamos bien, nos daremos cuenta de que el 5to Precepto sirve de conector a los  4 anteriores, ya que nuestro Elohim se revela a sí mismo como nuestro Padre amoroso y ningún padre merece tanto respeto y honor como nuestro Padre YaHWéH. Sin embargo, la Toráh nos revela que la humanidad, y aun aquellos escogidos para ser el pueblo de Elohim,  han fallado en mostrar ese honor y respeto hacia Él.

Malaakhí מלהכי (Malaquías) 1:6 dice:

“Un hijo debe honrar a su padre, y un siervo a su amo. Pues si yo soy un padre, ¿dónde está la honra que se me debe? Y si soy un amo, ¿dónde está la reverencia que se me debe? –dijo YaHWéH de los Ejércitos a ustedes, sacerdotes que desprecian mi nombre. Pero ustedes preguntan: “¿Cómo nos hemos burlado de tu nombre?” .

El primer mandamiento con promesa

El apóstol Shaúl (Pablo) enfatizó que es el “primer mandamiento con promesa: “para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra’” (Efesios 6:2-3). Todos los mandamientos son dados para nuestro beneficio, pero éste es especialmente resaltado por YaHWéH por las bendiciones que trae para nosotros la sociedad en general.

El respeto no debe acabar cuando dejamos el hogar

La ordenanza es seguir mostrando respeto y honor a nuestros padres, aún después de dejar el hogar y tal vez, aún más conforme ellos envejecen y pueden requerir ayuda y cuidado. Yahoshúa reprendió la hipocresía de algunos que trataban de esquivar su responsabilidad de honrar y sostener a sus padres de avanzada edad en Matityah/Mateo 15:4 al 6

4 Porque Elohim dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y: “El que maldiga a su padre o a su madre muera irremisiblemente”. 5 Pero ustedes dicen que cualquiera que diga a su padre o a su madre: “Aquello con que pudiera beneficiarte lo he dado de ofrenda a Elohim”, 6 no tiene que honrar a su padre. Así han invalidado la palabra de Elohim por causa de la tradición de ustedes.

En pocas palabras, no se refiere solamente a esa  estima expresada con nuestros labios  en la que los hijos llevan a sus padres en el corazón, acciones de respeto, abrazos, mimos y gestos de amor o ser obedientes, sino que también conlleva a honrarlos con manutención, alimentándolos, vistiéndolos y supliéndoles con lo necesario para la vida, y ni aún así, podríamos pagarles por todo el cuidado, amor, gasto y problemas que se les han presentado, para sacarnos adelante y hacer de nosotros mejores personas.

Para culminar, la Toráh registra a menudo el mandato “Honra a tu padre y a tu madre” y en resumen podemos citar cómo hacerlo de la manera  siguiente:

  • Valorarlos: Honramos a nuestro padre y a nuestra madre cuando agradecemos todo lo que han hecho por nosotros. Y demostramos que los valoramos teniendo en cuenta sus consejos (Proverbios 7:1, 2; 23:26)
  • Aceptar su autoridad. Los jóvenes, en especial, honran a sus padres al respetar la autoridad que YaHWéH les ha dado. Colosenses 3:20 les dice:

“Hijos, obedezcan a sus padres en todo, que esto agrada a Yahweh”.

El mismo Yahoshúa nos dio el ejemplo de obediencia  a sus padres:

“Bajó con ellos y fue a Natséret, y permaneció sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón” (Lucas 2:51).

  • Tratarlos con respeto (Levítico 19:3; Hebreos 12:9). Por lo general, el respeto se ve en lo que decimos y en cómo lo decimos. Es verdad que, en ocasiones, algunos padres no se comportan como es debido, y quizás a sus hijos les cueste respetarlos. Aún así, los hijos pueden mostrarles honra si evitan hablarles o tratarlos irrespetuosamente (Proverbios 30:17). La Torah dice que si alguien habla con falta de respeto de su padre o de su madre está cometiendo una ofensa grave (Mateo 15:4).
  • Cuidar de ellos. Al envejecer, puede que los padres necesiten nuestra ayuda. Los honramos al asegurarnos de hacer todo lo posible para que tengan lo que les haga falta (1 Timoteo 5:4,8). Justo antes de morir, Yahoshúa se encargó de que alguien cuidara de su madre, no la dejó desamparada:

26 Cuando Yahoshúa vio a su madre y a su discípulo preferido, de pie junto a ella, le dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. 27 Después le dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa. (Juan 19:25-27).

Según los expertos, hay algo que puedes hacer para que tu madre o padre viva más años, y es pasar más tiempo con ellos. De acuerdo a una investigación de la Universidad de San Francisco, las personas entrando en la tercera edad pueden alargar su vida si sus seres queridos están cerca de ellos. Por lo que si quieres prolongar la vida de un ser querido, sólo tienes que dedicarle tiempo, compañía y afecto. Debemos honrarlos siempre aunque hayan sido malos padres o hayan abusado de nosotros.

ENTONCES…
Honra a tus padres, respétalos, no les grites, no les hagas pasar vergüenza, no los humilles, no los abandones, perdónalos y olvida si te hicieron daño.

YaHWéH tiene grandes promesas para el hijo obediente a sus Preceptos.

Hasta una próxima entrega, si YaHWéH lo permite…

Shalom!

Nuris Rodríguez.