Adorando

Queriendo Adorar, ¿quién a Quién? 

En la esencia de mi existir no tengo otro motivo para vivir, menester para mí, ¿qué habrá para adorar en mi universo?, ¿a Quién o qué? Al Eterno YaHWéH; ¿o será la fama, el dinero, la familia...?, así me gozo, asi he de alabarme, ¡hipocresía...! ¡¿y digo que adoro a Yahwéh!? Falsa apariencia, falsa humildad, ¡fuera me dirá El Maestro y llorar perdidamente pudiera quedar! Me ven feliz, eso demuestra mi actuar pues así he de ganar, pero tengo que aceptar que eso de verdad es apariencia de triste realidad; mi engaño es tal que no me interesa lo demás, pero recuerdo que acariciarte a ti es acariciarlo a Él y ya clara estoy de saber Quién ama más y a Quién he de adorar. ¿Quién dijese que sí, quién dijese que no? Uffff, ¿hasta cuando?, es YaHWéH, todo lo que existe me muestra su amor, silencio... silencio... apaciblemente obedecerle debo, rendirle honor, alabarle, adoración total... soy leal. A sus pies rendida ante su altar doquiera adoro, justo ya, ya, siempre y por siempre, en la cumbre en la derrota no importa su decisión, sigo glorificando y exaltando ese nombre Yah, YaHWéH, si si me postro ante Él. De rodillas estoy en las alturas, rasgo mis vestiduras, al olvido amoroso inmenso perdón, se esfuman mis iniquidades magnificándose la Unicidad de su Omnisapiencia mas allá de mi naturaleza.

Tengo riquezas, lo adoro, necesidades, también; espléndida o débil aclamo su grandeza; cantar, alabar, librar mi alma en atroz esclavitud de la moda, la comida, el trabajo, la recreación, mi temperamento, todo todo, si es de mí no hay virtud. Ofrezco tal cual mi vida engrandécela oh YaHWéH, contenta he de estar he aquí mi Majestad. En espíritu y verdad te adoro, no solo de boca, menos inacción; la batalla está ganada por El Ungido nuestro Redentor.

Arrobado mi espíritu ante El Todopoderoso, mi ser por completo ni pizca puede contener; comparto contigo y contigo también es lo menos que puedo hacer, no más turbulencia en mi espíritu, mi alma se ha llenado de placentera quietud; ¡enérgetica sensación rica y sincera ha producido nuestro encuentro Abba, Padre mio! De ella me apropio me la ha prometido, me apropio por siempre para recto proceder, pués Él ha llenado toda mi vida y mansa y humilde tengo que ser.

¡Al Omnipotente Creador del Universo dueño de mi vida sea la honra y la gloria, adoración a mi Rey en total plenitud! ¡Fuera todo lo impertinente!, ya basta de fingir en mi forma de vivir, solo a ti he de invocarte mi dulce YaHWéH. Indigna soy, pero ¡me salvaste y por los siglos de los siglos he de alabarte!
Mi alabanza vertical infinita da frescura a mi ser, declara amor, benevolencia, misericordia y poder ¿a Quién? Así alabo, así he de adorar. Gracias Altísimo, aquí ante su presencia. ¡Oh, de verdad! Me he humillado; obedecerle, alabarle y honrarle es Adorarle, ¿a Quién? a Él. Un Rayito de luz me ha inundado, regalo inmerecido, Amor de torrente misericordia mi vida ha llenado ¡YaHWéH, el nombre mas exaltado!

¡Shalom!
              Vilma Piñate.