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Ser Como Niños

Las cualidades que describen a un niño son diversas. Por un lado se les describen inocentes, alegres, con capacidad de asombro, juguetones, dependientes de sus padres y humildes.

Luego están las características de alguien que no ha adquirido experiencia y tiene falta de conocimiento, lo cual requiere de alguien que lo guíe, que lo instruya, que le enseñe.

En las Sagradas Escrituras podemos hallar el uso de estas características, para hacernos reflexionar y ubicarnos en una situación real de nuestro carácter que nos induzca a crecer y a hacernos humildes.

Cuando leemos en Mateo 18 el momento en que los discípulos le preguntaron al Maestro Yahoshúa, quién sería el más importante en el reino del Cielo, el Mashíaj de manera ilustrativa llamó a un niño y lo puso en medio de ellos para responderles que la humildad era lo primordial para entrar al reino del Cielo. Enfatizó en la humildad para llegar a ser el más importante y de nuevo, en la humildad para recibirlo a él. Advirtiéndoles además, las consecuencias que tendrían los que ofendieran a un ser humilde que creyera en él. (Mateo 18:1-6). Seguir leyendo Ser Como Niños

El perdón bajo el microscopio

Existen diversas razones por las que se suele justificar el hecho de no poder perdonar a otra persona o a sí mismo. Sea cual sea el motivo, se entiende que no es tan fácil hacerlo.

La mente tiene la capacidad de retener diversos sucesos de la vida, ya sean estos producto de situaciones positivas o negativas. Los recuerdos se adhieren a la memoria de manera persistente, a menos que se trate de alguien con una enfermedad fisiológica, trastorno psicológico o problema congénito que impida recordar de manera voluntaria. Hay varias enfermedades que causan la pérdida de la memoria, incluso accidentes que la provocan.

Existen personas a las que se les hace difícil olvidar episodios que les causaron un gran dolor, rabia, injusticia, tristeza…

Sabemos que vivir con este tipo de recuerdos, es muy complicado y además, hace que volvamos a experimentar el mismo sentimiento que sufrimos cuando pasamos por ese momento tan desagradable. A pesar de eso, deseamos tener paz, tranquilidad mental, equilibrio sentimental y salud física.

Es muy interesante llegar a entender cómo el rencor afecta nuestra salud física y emocional. Las personas que padecen las consecuencias de este sentimiento deben invertir dinero para lograr alivio a este problema; se invierte dinero y tiempo en consultas médicas y en medicamentos. Para muchos es bastante beneficioso el resultado de estos procedimientos científicos y químicos.

Varios estudios científicos han observado el tipo de hormona que se activa a raíz de la manifestación del resentimiento y el enojo. El cortisol es una de ellas. Esta hormona es producida por la glándula suprarrenal y controlada por el hipotálamo. El problema se presenta cuando ocurre un aumento del cortisol, pues se libera en respuesta a una situación de estrés con la finalidad de restablecer una condición interna estable en el individuo. De tal manera que al insistir en mantener el rencor, se sobreestimula el cortisol, provocando una serie de afecciones en el organismo, que en algunos casos llegan a ser de gravedad.

Por otro lado, la hormona llamada oxitocina, producida en el hipotálamo, se libera para modular comportamientos sociales y sentimentales – entre otra variedad de situaciones – con la finalidad de estimular sentimientos como el amor, el placer y el bienestar.

Estudiosos de esta hormona afirman que la resolución de conflictos y el abandono del resentimiento hacia otra persona estimula ciertos mecanismos del sistema parasimpático que pueden causar un aumento de la oxitocina, contribuyendo a obtener una mejor calidad de vida, mejorando la presión arterial, el sistema inmune, y la disminución tanto del estrés como de la ansiedad.

Para tener logros en la resolución de conflictos y en la disolución de resentimientos, se hace necesario acudir a expertos que tengan herramientas eficientes que contribuyan al mejoramiento de la personalidad, de tal manera que ese cambio sea realmente genuino. Sin embargo, no se trata sólo de ir y tocar la puerta de un consultorio médico. Antes de eso, es necesario que el que padece de estos sentimientos de rencor, reconozca el daño que se produce a sí mismo al permitirse convivir con tal animadversión.

Se puede notar su mejora luego de una o varias asistencias al especialista, sin embargo, si los miedos, inseguridades y recriminaciones persisten, es muestra de que las heridas emocionales no han cicatrizado.

Hay un paso que realizar aún antes del reconocimiento de dicha emoción. Ese paso es fundamental en el individuo como ser espiritual. Se trata del paso que lo lleve a estar en la presencia del Padre celestial. Hay un Camino que nos lleva a Él en cualquier momento de nuestras vidas.

En Las Sagradas Escrituras, en el libro de Mateo capítulo 11:28 nuestro Mesías dijo:

“Vengan a mí, todos los que están agobiados y cargados, y yo los haré descansar.

Es un gran alivio saber que podemos contar con alguien más fuerte que nosotros y nuestros problemas, para ayudarnos a sobrellevar toda esta situación. Él sabe que se nos hace difícil reconocer nuestros padecimientos para luego afrontar la ardua tarea de hacer conciencia de que están allí adentro y aceptar que debemos resolver la situación.

Yahoshúa está esperándonos, así como también nuestro amoroso Padre celestial; queda de nuestra parte tomar acción para movernos y aproximarnos y estar dispuestos a recibir la sanidad que nos ofrecen.

Luego de experimentar la paz del perdón, es posible que nos sorprendamos recordando de vez en cuando los episodios que nos hicieron sentir rencor; pero si al recordarlos no tenemos miedo, odio o dolor; es muestra de que hemos sido sanados de manera eficaz, a pesar de que haya quedado alguna cicatriz, pues toda herida deja una. Lo importante es avanzar, no quedarse contemplando la cicatriz y permitir sentir lo que ya hemos superado con la ayuda del Creador Omnipotente.

Sabemos entonces que la cicatriz estará ahí, mirémosla de lado sólo para agradecer y continuar nuestro camino, disfrutando de las bendiciones que nos esperan y tratando de recuperar el tiempo perdido. Experimentemos y agradezcamos la activación de la oxitocina.

¡Que tengamos paz!

Shalom!

Francy González

¡A solas con Yahweh!

Muchas personas le temen a la soledad. Con frecuencia escuché cómo aconsejaban a las mujeres solteras de mi familia: “cásense, tengan hijos porque es muy triste quedarse solas.”

Esto me hace pensar que hay mucho miedo a quedarse solas o solos, no solamente miedo a estar aislados de la compañía de otro ser humano, es también temor a la inquietud que produce estar en silencio ante esa soledad. Muchos le suben el volumen a su televisor o a su equipo, con tal de no percibir el silencio de su soledad. Y es que hay muchas personas que se sienten solas, aún rodeadas de otras.

Pero si se descubriera los beneficios que trae estar un momento a solas. Apagar todo y escuchar, en lo posible, el silencio. Cerrar los ojos y mirar hacia adentro, enfrentar los temores que nos paralizan, mirar de frente nuestros errores del pasado que no nos permiten avanzar. Detener los pensamientos de frustración, dolor y desesperanza y poner un alto a las quejas. No es poner la mente en blanco, es cambiar un estado por otro. Es dejar de dedicarle tanto tiempo al ruido, a nuestros asuntos, a nuestras carencias y necesidades y cambiarlas por un momento de tranquilidad.

Quizás vivas rodeado de muchas personas y con tantos quehaceres, que concluyas que no tienes un momento a solas. Seguramente tienes razón. Sin embargo, sugiero que te detengas a pensar un poco. Abre tus ojos. ¿No te ha pasado que repentinamente pierdes el sueño en la madrugada y que enseguida tu mente te bombardea con asuntos que resolver o con cosas que ya pasaron y que no puedes cambiar?

¿Qué tal unos segundos antes de poner cualquier artefacto o equipo a funcionar?

¡Descubre tu momento! ¡Es muy importante!

Cuando lo halles, entra allí. Cierra la puerta, apaga el ruido, siente la quietud, disfruta tu momento a solas, especialmente a solas con Elohim.

Es bueno estar en ese aislamiento y abrir los ojos hacia el cielo, pensando en el Creador del Universo; sentir su amor, la cercanía de su compañía y escuchar. Experimentar que los labios se abren para elevar palabras de agradecimiento y alabanzas.

Trae a tu mente todo por lo que puedas estar agradecido. Has una cadena de gracias, deja que una acción de gracias te lleve a la otra.

¡Disfruta!

Mat 6:6 “Tú, cuando ores, entra en tu cuarto y, con la puerta cerrada, ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.”

Francy González

Leer o escudriñar

Leer o escudriñar

Hay varias cosas que me gustaría emprender, pero pienso que no tengo el conocimiento o la experiencia suficiente para llevarlas a cabo. Por ejemplo, me gustaría saber dibujar bien bonito. Pero no se ni siquiera trazar una línea recta sin usar una regla. Entonces, pienso que aunque me gusta, no sirvo para eso y abandono cualquier mínima idea de tomar un lápiz y un papel y siquiera intentarlo.

¿Pero, por qué no atreverse?

Me llené de valor y tomé un lápiz y un papel, busqué un dibujo sencillo y traté de imitarlo lo más que pude. Luego quise saber cómo hacer sombreados, esto me llevó a averiguar cómo hacer que las figuras planas adquieran apariencia tridimensional. Ahí me di cuenta de que existen lápices con distintas numeraciones que facilitan el trabajo del sombreado,  hay difuminadores, técnicas para borrar, para controlar la presión de la mano, tips para soltar la muñeca (pues no sólo se emplean los dedos en un buen trazado de líneas), etc.

De esta manera, empecé a mejorar mis dibujos. Me falta mucho para llegar a ser una artista, pero esa no es mi meta por el momento. Actualmente lo que hago es disfrutar dibujando, averiguando cómo mejorar cada vez.

Pablo Picasso dijo en una ocasión: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.”

Thomas Alva Edison dijo: “1% inspiración y 99% transpiración”

Si no hubiese actuado, tomado el lápiz y el papel, no hubiese sabido que sí se puede. La inspiración la tenía, pero lo que me faltaba era esforzarme. La inspiración para escribir, cantar, pintar, cocinar, construir, estudiar, etc., existe; pero no se va a desarrollar sin tomar acción.

Al sentarme a trazar líneas y esforzarme en ir más allá de un dibujo sencillo, me vi obligada a averiguar y así aprendí cosas de las que no tenía idea. Es decir que escudriñé para aprender.

La palabra escudriñar tiene varios sinónimos: examinar, inquirir, averiguar, escrutar, rebuscar.

Las Sagradas Escrituras dicen en Juan 5:39: “Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen vida eterna; pues ellas son las que dan testimonio de mí,”

Desde que supe que existe este Libro Sagrado, me propuse leerlo muchas veces de tapa a tapa y no fue en vano, me enteré de hechos asombrosos y supe de palabras realmente inspiradoras. Luego me di cuenta de que no era lo mismo leer que escudriñar, pues, leer tiene estos sinónimos: descifrar, interpretar.

Cuando escudriñamos las Escrituras Sagradas, no solamente nos sentamos a leer; nos ponemos en acción, buscamos diferentes tipos de fuentes fidedignas para ampliar nuestro conocimiento de las mismas y el resultado es más que mero conocimiento, es la transformación de nuestras vidas, ya que en ellas, hallamos Palabras de vida eterna y nos ayudan a conocer más a nuestro Mashíaj Yahoshúa y a nuestro amado Padre Yahwéh.

A veces decimos: ¡Cuánto me gustaría saber más de Las Sagradas Escrituras! ¡Quisiera entenderla mejor!

Pero no debemos conformarnos sólo con desearlo.

Cuando deseaba dibujar mejor, tomé acción y consulté fuentes confiables, profesores con excelente trayectoria que me ayudaran a desarrollar un  aprendizaje de calidad para desarrollarme como una buena dibujante.

Para escudriñar las Sagradas Escrituras, también debemos actuar. Orar buscando la inspiración divina debe ser la primera acción, abrir la Biblia sería la siguiente, concentrarse en la lectura, pausar en lo que nos llama la atención, hacerse preguntas, averiguar… ponerle ese 99% de transpiración, de esfuerzo, de abrir ese tesoro y mirar sus abundantes riquezas y disfrutarlas.

Cuando me siento a dibujar, busco los materiales que necesito. Pero antes, limpio mi sitio de trabajo, me preparo una rica bebida caliente, pongo música agradable, creo un ambiente acogedor y me siento a disfrutar de mis trazos aplicando los consejos adquiridos.

Al sentarse a leer y escudriñar las Sagradas Escrituras, debemos procurar hacerlo de la mejor manera, sin prisas, creando un ambiente propicio, inspirador, digno de recibir la inspiración divina, con respeto, con la mente abierta a su enseñanza para poder aprender o reforzar lo aprendido.

Sal 32:8“Déjame darte entendimiento y enseñarte el camino en que debes andar; déjame aconsejarte, no te perderé de vista.”

Francy González