Características de una Vida Consagrada

Shalom a todos:

Generalmente, todo lo que acontece en nuestra vida se relaciona directa o indirectamente con los hábitos que vamos adquiriendo en el transcurso del tiempo; algunos positivos y otros no tanto, sin embargo, si estamos conscientes de ellos podemos fácilmente reconocerlos y, dependiendo de los resultados que ellos nos ocasionen, se pueden cambiar o construir otros hábitos que nos faciliten lograr lo que queremos.

Según Wikipedia, y en coincidencia con el diccionario, un hábito es una rutina o comportamiento que se repite regularmente y tiende a ocurrir inconscientemente.

Así que una acción repetida da como resultado la formación de un hábito automático.

Un hábito es una conducta llevada a cabo con regularidad, es decir, repetida en el tiempo, que es aprendida –no innata– y que requiere de poco o ningún compromiso racional.

El ser humano tiene diversos tipos de hábitos en su día a día, entre ellos están el hacer ejercicio a diario, cepillarse los dientes después de cada comida, tomar café al levantarnos, salir de paseo los domingos, meditar antes de acostarnos o simplemente despedirnos de nuestros seres queridos al salir o llegar a casa con un beso u abrazo.

Unos dicen que bastan 21 días para forjar un hábito nuevo, otros afirman que son 66 en total y, si logramos en este tiempo sostener una actividad o conducta con la regularidad necesaria, entonces podremos fijarla e incorporarla a nuestra conducta; no obstante, esta teoría no está comprobada científicamente. A criterio personal, considero que lo que tiene mayor peso en la formación de un hábito es el deseo intenso de cambiar nuestra actitud y trabajar a diario en ello hasta lograrlo.

Dicho esto, ahora vayamos al tema que hoy nos atañe: Las Características de una Vida Consagrada, y para entrar en materia revisemos el significado de la palabra Consagración; según la RAE dice:

– Ofrecer a Dios por culto o sacrificio una persona o cosa.  Hacer sagrada a una persona o cosa.

-Dedicarse con especial esmero y atención alguien o algo a un determinado fin.

Ahora, trasladándonos al ámbito espiritual que es el punto que queremos tratar en este asunto, citaremos lo que dice el Sheliaj Shaúl (Apostol Pablo) y se entiende que la consagración es entregarnos al Adon (amo) para ser “un sacrificio vivo”; Romanos 12:1-2

“Así que, hermanos, les ruego por las misericordias de Elohim que le ofrezcan sus cuerpos como sacrificio vivo, consagrado y agradable a Yahweh, como su culto racional. No se amolden a este mundo; más bien, transfórmense por la renovación de su entendimiento, de modo que puedan discernir cuál sea la voluntad de Elohim, lo bueno, lo agradable y lo íntegro”.

Y es que el mismo Mashíaj nos señaló con su conducta a tener esos hábitos espirituales tan importantes para llevar una vida consagrada al Padre Creador, YaHWéH nuestro Elohim.

Entre algunas costumbres que tenía YAHoSHúa podemos encontrar que al hablar con su Padre se aislaba, buscando siempre un lugar para estar a solas con Él.

Lucas 5:15-16 señala:

15″Y su fama se difundía cada vez más, y grandes multitudes se congregaban para oír le y ser sanadas de sus enfermedades. 16Pero con frecuencia Él se retiraba a lugares solitarios y oraba”.

Mateo 14:23

“Después de despedir a la multitud, subió al monte a solas para orar; y al anochecer, estaba allí solo”.

Marcos 1:35

“Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba”.

Igualmente, nuestro Mashíaj tenía el hábito de obedecer, decir la verdad, usar las Escrituras… en resumen, todo en obediencia a su Padre.

Entonces nos surge una interrogante: ¿Realmente soy una persona consagrada a YaHWéH? Si la respuesta es negativa, entonces como hijos del Altísimo, debemos comenzar a trabajar sin pérdida de tiempo, en la difícil pero no imposible tarea de formar esos hábitos espirituales en nosotros, esforzándonos para llevar una vida en santidad, si es que aspiramos un día ver su rostro.

No se trata de ser perfectos y menos aún que en algún momento de nuestras vidas no podamos cometer ningún error; debemos saber diferenciar la Santidad de la Perfección, pues esta última se da solo en YaHWéH.

Salmo 18:30 al 31 afirma:  

“El camino de haÊl es perfecto, probada en crisol es la promesa de Yahweh, es un escudo para todos los que en él buscan refugio. ¿Quién es Eloah fuera de Yahweh? ¿Y qué otra Roca hay fuera de nuestro Elohim?”

Filipenses cap. 1 vers. 6 dice:   

“Estoy convencido de esto: que el que en ustedes comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día del Mashíaj Yahoshúa”.

2da de Corintios 12: 9 al 10 el Sheliaj Shaul (Apostol Pablo) cita lo siguiente:

9. “y me ha dicho: “Mi gracia te basta, porque mi poder se muestra perfecto en tu debilidad”. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder del Mashíaj.

10. Por eso me complazco en las debilidades, afrentas, necesidades, persecuciones y angustias por la causa del Mashíaj; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

En resumidas cuentas, a lo quiero llegar con lo antes expuesto es  describir algunas características, o, dicho de otra forma, los hábitos indispensables para llevar a cabo una vida consagrada a YaHWéH nuestro Elohim.

 En primer lugar, se considera la siguiente:

  • La Oración: existe una infinidad de citas bíblicas donde se nos insta a llevar una vida de oración, una comunión directa con nuestro Abba Kadosh (Padre Santo). La oración no debe ser de vez en cuando o en momentos de necesidad, angustia o dolor, la misma debe ser en todo tiempo como dice la Escritura, además de crear un espacio y tiempo dedicados solamente a estar en intimidad con nuestro Padre. Sentir su Presencia debe ser nuestro anhelo.

Oren sin cesar.  Den gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Elohim para ustedes en el Mashíaj YaHoShúa. 1 tesalonicenses 5:17-18

Marcos cap. 1 vers.35 relata: Jesús recorre Galilea predicando 
“Se levantó muy de madrugada, todavía de noche, y salió y se fue a un lugar desierto y allí se puso a orar”.

Salmo 63:1 Oh Elohim, tú eres mi Elohim, de madrugada te busco; mi garganta tiene sed de ti, mi carne suspira por ti, como tierra seca, sedienta, sin agua…

La consagración es una decisión personal; sería imposible llevar una vida consagrada sin oración, porque ella es la que nos conecta con el Padre y nos hace sensibles a su voluntad, es lo más importante en un mundo lleno de tentaciones y distracciones.

  • Emunah (fe): Hebreos cap.11 vers. 6: “Y sin fe es imposible agradarlo, porque es necesario que el que se acerca a Elohim crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan” …

Salmos 103: 19 afirma:

“YaHWéH ha establecido su trono en el cielo, y su gobierno soberano es sobre todos”.

No debemos perder la confianza y seguridad de que Él está al mando de todas las cosas y su Poder y soberanía domina el cielo y la tierra, eso nos debe permitir estar tranquilos, al saber que YaHWéH tiene el control, a pesar de lo que este sucediendo y confiarle todas las áreas de nuestra vida.

  • La Meditación: El Rey David pronunció estas palabras cuando estaba en el desierto: Cuando en mi cama me acuerdo de ti, cuando medito en las vigilias de la noche…” Esto debemos hacer cada vez que leemos la Toráh, pedir a YaHWéH que a través de su Ruaj (espíritu) nos abra los ojos, nos de conocimiento y entendimiento para ver las Maravillas allí escondidas y ponerlas en práctica, no dejarnos envolver ni arropar por tantas ocupaciones que tenemos a diario.
  • Obedecer: Cuando estamos en contacto a diario con el Eterno mediante la oración, nos acercamos a Él con emunah, sin dudar que nos escucha y practicamos la meditación de su Palabra, se nos hace fácil y placentero obedecer sus mandamientos a cabalidad.

1era de Juan 5:3 dice:

Pues éste es el amor de Elohim: que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son gravosos”.

Si lográramos en verdad formar en nosotros al menos estos 4 hábitos aquí descritos, seguramente andaríamos en un nivel mas alto que el resto de las personas, que normalmente andan sumergidos en sus afanes diarios, como consecuencia de no apartar un momento a solas con el ser que los creó.

No se trata de creerse mejores que nadie, sino que, por decisión propia, llegamos a regirnos por un parámetro más alto del que normalmente acostumbran las personas a conducirse. Esta práctica se convierte finalmente en un estilo de vida muy distinto al común y corriente.

Es ocuparnos de llevar una vida consagrada y el resto lo dejamos en manos de nuestro Abba Kadosh YaHWéH; quien no lo practica es porque no lo desea, o simplemente porque no lo considera muy importante, sin embargo, en el momento menos esperado, se deben enfrentar las consecuencias por no tomar en cuenta principalmente las cosas espirituales.

Suele ocurrir a menudo en estos casos, que al presentarse la adversidad nos encuentra desprevenidos y al no mantener un contacto a diario con nuestro Creador no nos atrevemos siquiera a elevar una oración o acercarnos a Él con toda confianza ya que en tiempos anteriores no lo hicimos…

Permita nuestro Abba Kadosh YaHWéH, nuestro Elohim, que hoy mismo, si aún no lo hemos logrado, poder encontrar esa fuerza necesaria para formar esos hábitos espirituales que nos permitan vivir siempre confiados en sus promesas.

Shalom a todos.

Nuris R.