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Ser Como Niños

Las cualidades que describen a un niño son diversas. Por un lado se les describen inocentes, alegres, con capacidad de asombro, juguetones, dependientes de sus padres y humildes.

Luego están las características de alguien que no ha adquirido experiencia y tiene falta de conocimiento, lo cual requiere de alguien que lo guíe, que lo instruya, que le enseñe.

En las Sagradas Escrituras podemos hallar el uso de estas características, para hacernos reflexionar y ubicarnos en una situación real de nuestro carácter que nos induzca a crecer y a hacernos humildes.

Cuando leemos en Mateo 18 el momento en que los discípulos le preguntaron al Maestro Yahoshúa, quién sería el más importante en el reino del Cielo, el Mashíaj de manera ilustrativa llamó a un niño y lo puso en medio de ellos para responderles que la humildad era lo primordial para entrar al reino del Cielo. Enfatizó en la humildad para llegar a ser el más importante y de nuevo, en la humildad para recibirlo a él. Advirtiéndoles además, las consecuencias que tendrían los que ofendieran a un ser humilde que creyera en él. (Mateo 18:1-6). Seguir leyendo Ser Como Niños

Adorando

Queriendo Adorar, ¿quién a Quién? 

En la esencia de mi existir no tengo otro motivo para vivir, menester para mí, ¿qué habrá para adorar en mi universo?, ¿a Quién o qué? Al Eterno YaHWéH; ¿o será la fama, el dinero, la familia...?, así me gozo, asi he de alabarme, ¡hipocresía...! ¡¿y digo que adoro a Yahwéh!? Falsa apariencia, falsa humildad, ¡fuera me dirá El Maestro y llorar perdidamente pudiera quedar! Me ven feliz, eso demuestra mi actuar pues así he de ganar, pero tengo que aceptar que eso de verdad es apariencia de triste realidad; mi engaño es tal que no me interesa lo demás, pero recuerdo que acariciarte a ti es acariciarlo a Él y ya clara estoy de saber Quién ama más y a Quién he de adorar. ¿Quién dijese que sí, quién dijese que no? Uffff, ¿hasta cuando?, es YaHWéH, todo lo que existe me muestra su amor, silencio... silencio... apaciblemente obedecerle debo, rendirle honor, alabarle, adoración total... soy leal. A sus pies rendida ante su altar doquiera adoro, justo ya, ya, siempre y por siempre, en la cumbre en la derrota no importa su decisión, sigo glorificando y exaltando ese nombre Yah, YaHWéH, si si me postro ante Él. De rodillas estoy en las alturas, rasgo mis vestiduras, al olvido amoroso inmenso perdón, se esfuman mis iniquidades magnificándose la Unicidad de su Omnisapiencia mas allá de mi naturaleza.

Tengo riquezas, lo adoro, necesidades, también; espléndida o débil aclamo su grandeza; cantar, alabar, librar mi alma en atroz esclavitud de la moda, la comida, el trabajo, la recreación, mi temperamento, todo todo, si es de mí no hay virtud. Ofrezco tal cual mi vida engrandécela oh YaHWéH, contenta he de estar he aquí mi Majestad. En espíritu y verdad te adoro, no solo de boca, menos inacción; la batalla está ganada por El Ungido nuestro Redentor.

Arrobado mi espíritu ante El Todopoderoso, mi ser por completo ni pizca puede contener; comparto contigo y contigo también es lo menos que puedo hacer, no más turbulencia en mi espíritu, mi alma se ha llenado de placentera quietud; ¡enérgetica sensación rica y sincera ha producido nuestro encuentro Abba, Padre mio! De ella me apropio me la ha prometido, me apropio por siempre para recto proceder, pués Él ha llenado toda mi vida y mansa y humilde tengo que ser.

¡Al Omnipotente Creador del Universo dueño de mi vida sea la honra y la gloria, adoración a mi Rey en total plenitud! ¡Fuera todo lo impertinente!, ya basta de fingir en mi forma de vivir, solo a ti he de invocarte mi dulce YaHWéH. Indigna soy, pero ¡me salvaste y por los siglos de los siglos he de alabarte!
Mi alabanza vertical infinita da frescura a mi ser, declara amor, benevolencia, misericordia y poder ¿a Quién? Así alabo, así he de adorar. Gracias Altísimo, aquí ante su presencia. ¡Oh, de verdad! Me he humillado; obedecerle, alabarle y honrarle es Adorarle, ¿a Quién? a Él. Un Rayito de luz me ha inundado, regalo inmerecido, Amor de torrente misericordia mi vida ha llenado ¡YaHWéH, el nombre mas exaltado!

¡Shalom!
              Vilma Piñate.

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A la Luz de Los Preceptos Divinos: Mandamiento # 3

A menudo nos sucede que cuando adquirimos un producto nuevo se nos entrega con un manual de instrucciones del fabricante de ese artefacto; esto con la intención de  asegurar su durabilidad y a su vez usarlo de manera correcta para sacar el mejor provecho del mismo. A partir de allí, queda de nuestra parte revisar bien ese formulario de instrucciones.

Lamentablemente, son muy pocas las personas que se fijan en prestar atención a este manual corriendo así con serias consecuencias, al dar un mal uso al producto  y acaban por dañarlo en poco tiempo.

Dado este preámbulo, nos abocamos a darle continuidad al tema que nos atañe y comenzamos a abordar en semanas anteriores, el cual es el estudio de los Diez Mandamientos; y es que precisamente YaHWéH al crearnos muy responsablemente, así como Él es, también nos ideó un Manual de Instrucciones, el cual no es otro que su Toráh para que cumpliéndola así, podamos disfrutar de la vida que nos otorgó con plenitud y librarnos de muchos males que están ligados a la desobediencia de ella. No obstante, las personas optan por descubrir su propia manera de vivir a través de la experiencia del ensayo y error.

Este manual al que nos referimos, se encuentra plasmado en el libro de Shemót (Éxodo) Cap. 20: 2 al 17, y resalta claramente los beneficios y consecuencias en cuanto a su cumplimiento se refiere.

En el libro de  Matityah (Mateo), 22:37 al 40, Yahoshúa resumió estas Diez Instrucciones en 2 grandes Mandamientos:

Amar a YaHWéH y a nuestro prójimo, los cuales nos aseguran aparte de vivir en shalom (paz/plenitud) aquí en la tierra también nos promete la vida eterna (Matityah/Mateo 19:17). Ellos nos enseñan la forma correcta de amarle a Él y a la vez la de relacionarnos con nuestros semejantes.

Hoy nos atañe estudiar el Precepto Nro 3, el cual se encuentra en Shemót (Éxodo) Cap. 20:7 “No tomarás en vano el Nombre de YaHWéH tu Elohim; porque YaHWéH no tendrá por inocente al que tome en vano su nombre”. Seguir leyendo A la Luz de Los Preceptos Divinos: Mandamiento # 3

A la Luz de los Preceptos Divinos: Mandamiento # 2

En la entrega anterior comenzamos aclarando el concepto básico de la palabra “Mandamiento”, la cual no es más que un precepto u orden de un superior a un inferior. Aclarado este término seguidamente nos abocamos a reflexionar un poco acerca del 1er Precepto que YaHWéH dictó a su pueblo a través del Profeta Moshé:

“No tendrás otro Elohim delante de Mi”. 

El día de hoy continuaremos con el 2do Mandamiento, así iremos avanzando en el estudio de cada uno de ellos hasta el último, con la finalidad de tenerlos presentes para no olvidar ninguno de ellos porque todos son importantes.

Proverbios Cap. 3 versículos 1 al 3 dice:

“Hijo mio, no olvides mi enseñanza, que tu mente retenga mis Mandamientos, porque ellos te concederán abundancia de días”…

Aquí tenemos una hermosa promesa de YaH para para los que no nos olvidamos de cumplirlos; es de vital importancia para nosotros que los tengamos siempre presentes.  En Devarim (Deuteronomio) Cap. 8:11 también nos exhorta: Seguir leyendo A la Luz de los Preceptos Divinos: Mandamiento # 2