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¿Cuales son Las Buenas Nuevas Eternas?

Las Buenas Nuevas Eternas

Antes de contestar esta pregunta debemos primero comprender de donde viene la frase “buenas nuevas”. El Antiguo Testamento nos llega a nosotros en Griego. La palabra Griega “euangelion” es usualmente traducida como “evangelio” en Espanol y “gospel” en Ingles.

La palabra “euangelion” aparece mas de setenta y cinco veces en el Nuevo Testamento. Aunque esta es mayormente traducida “evangelio” su significado y esensia es “buenas nuevas”.

El Nuevo Testamento habla de estas Buenas Nuevas en varias formas. Tenenmos las “buenas nuevas de Yahshua el Mesias, el Hijo de Yahweh” (Marcos 1:1) “las buenas nuevas de Yahweh” (Romanos 1:1) “las buenas nuevas de el Reino de Yahweh” (Marcos 1:14) “las buenas nuevas de la gloria de el Mesias” (II Cor. 4:4) “las buenas nuevas de paz” (Romanos 10:15) etc. Cada uno de estos aspectos de las buenas nuevas tiene una gran importancia en el mensaje de salvacion predicado en el Nuevo Testamento. Las “Buenas Nuevas Eternales” cubre todos los aspectos de la buenas nuevas que encontramos en las Escrituras. Para aquellos que rehusan aceptar estas buenas nuevas son simplemente algo absurdo, pero para aquel que las acepta, para el le son “poder de Yahweh para salvacion,” (Romanos 1:16)

Este boletin concierne primordialmente con el aspecto de las buenas nuevas proclamadas en Apocalipsis 14:6,7.

“Vi volar por en medio del cielo a otro angel, que tenia las buenas nuevas eternas para predicarlas a los moradores de la tierra, a toda nacion, tribu, lengua y pueblo. Diciendo a gran voz: Temed a Yahweh, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” (Version Reina-Valera 1960)

Este mensaje es para todo pueblo como nos declara el versiculo 6. No es solo para las personas “religiosas”, si no hasta para el mas pecador. Lo mas importante de el versiculo 7 es que se le dice a todo pueblo “temed a Yahweh” quien es identificado como el Creador. La mayoria de las versiones en Espanol dicen “temed a Dios” , el titulo “Dios” es uno pagano creado por el hombre. Las Escrituras revelan el nombre personal de nuestro Creador como “Yahweh”. El Antiguo Testamento nos amonesta a “temer a Yahweh” muchas veces. Estos son solo unos cuantos ejemplos;

Salmo 33:8 “Tema a Yahweh toda la tierra”

Salmo 34:9 “Temed a Yahweh, vosotros sus santos”

Salmo 115:13 “Bendecira a los que temen a Yahweh”

Proverbios 3:7 “No seas sabio en tu propia opinion; teme a Yahweh y apartate del mal;”

Temor puede expresarse en dos formas. Puede ser temor de reverencia o temor de miedo. El contexto de Apocalipsis 14:7 puede incluir las dos formas de temor, pero se refiere a el temor de miedo mas definitivamente ya que habla de la “hora de su juicio”. Como nos ensena Hebreos 10:30,31; “Pues conocemos al que dijo: Mia es la venganza, yo dare el pago, dice Yahweh. Y otra vez: Yahweh juzgara a su pueblo. Horrenda cosa es caer en manos del Poderoso vivo!”

Amigos, si no quieren estar en el lado que recivira la venganza de Yahweh debe responder apropiadamente a las buenas nuevas de Apocalipsis 14:7. Comienze a temer a Yahweh su Creador. Contrario a la popular creencia, usted no evoluciono de monos. Usted fue creado por un ser amoroso, quien tiene un gran plan para su vida.

Quizas, usted se pregunte, ¿Como puede uno temer a Yahweh? “El principio de la sabiduria es el temor de Yahweh;” como escribio el Salmista. Pero despues de conocer a Yahweh mas intimamente ese temor se convierte en un amor profundo hacia El. Leemos en I Juan 4:18, “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en si castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. Debemos “ser perfeccionados” en el amor. Uno no ama naturarlmente, es una decision que tomamos concientemente. Al uno aprender acerca de Yahweh mediante Su palabra, la Biblia, al aprender del gran amor que El tiene para con toda criatura, comenzara a amarlo y todos sus temores se abatiran.

Las buena nuevas predicadas en Apocalipsis 14:7 nos ensenan claramente que el objeto de adoracion es el que “creo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” Como la mayoria de las traducciones atribuyen la creacion a “Dios” en el versiculo 7, y como este titulo generalizado se le aplica a varios seres incluyendo a Yahweh, Su Hijo Yahshua, Satán, hombres, y angeles entonces debemos escudriñar las escrituras para determinar la verdadera identidad de el Creador.

No entraremos en mucho detalle en cuanto a este asunto ya que estudiaremos esto mas profundamente en otros estudios en este boletin.

Isaias 44:24 – “Asi dice Yahweh, tu redentor, que te formo desde el vientre: Yo Yahweh, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mi mismo.”

Isaias 45:11,12 – “Asi dice Yahweh,. . .Yo hice la tierra, y cree sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejercito mande.”

Isaias 45:18 – “Porque asi dijo Yahweh, que creo los cielos; el es Todo Poderoso, el que formo la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creo en vano, para que fuese habitada la creo: Yo soy Yahweh, y no hay otro.”

Si dirijimos nuestra adoracion a cualquier otro ser, cometemos idolatria. Si glorificamos a cualquier otro ser como Creador de los cielos y la tierra, cometemos idolatria. Esto incluye glorificar a Yahshua, el Hijo de Yahweh, como si el fuera El Creador. Este es uno de los grandes errores de la Cristiandad. Satán ha enganado a la “Iglesia” y los ha hecho dirijir toda adoracion a el Hijo en vez de al Padre. El (Satán) sabia que jamas lo adorarian a el, entonces encubrio su engano haciendolos adorar a otro ser. Asi los cristianos cambiarian mas facilmente, erroneamente pensando que estan haciendo lo correcto. Satán es el padre de mentiras y esta es una de las mas grandes.

No me malentienda. Yahshua es verdaderamente el Hijo de Yahweh, el Salvador del mundo, el Mesias. El si merece honor, pero solo honor por lo que el ha hecho. No se le puede dar honra como Creador porque ese honor se lo merece su Padre, Yahweh. Tampoco se le puede dar honra como si el mismo fuera Yahweh, como lo hacen muchos. El Hijo no es el Padre y Yahshúa no es Yahweh.

Asi que debemos temer a Yahweh quien es el Creador. Debemos asi tambien adorarlo. Pero Juan 4:24 dice que debemos adorar al Padre “en verdad”. Aqui es que es muy importante creer una doctrina verdadera. Si nuestra doctrina es falsa, entonces nuestra adoracion es falsa. Es buena cosa que tenemos la sangre de Yahshua para limpiarnos de nuestros pecados de ignorancia.

Una de las mas importantes verdades concernientes a la adoracion de Yahweh es hacerlo de la manera que El ha provisto. Yahshua el Mesias dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi.” (Juan 14:6). Antes que una persona pueda acercarse a Yahweh mediante una adoracion verdadera, debe primero aceptar a Yahshua como su Salvador personal. Esto incluye confesar con su boca a el Maestro Yahshua, y creer en su corazon que Yahweh lo levanto de los muertos (Romanos 10:9).

En conclusion, temer a Yahweh y adorarlo como Creador, son “las buenas nuevas eternas”. Estas se han predicado desde el comienzo del tiempo y se continuran predicando por siempre. El angel de Apocalipsis 14:7 esta meramente recordandoles a los habitantes de la tierra lo que debieron haber hecho pero nunca hizieron. Espero que usted acepte estas buenas nuevas, pues son verdaderamente poderosas y capaz de cambiar vidas. Es su salvacion!

El Infierno, ¿Qué es y dónde está?

Por Adrew N. Dugger
y Yosef Aharoni

Copyright 1992, 2004
[email protected]

Primera impresión 1980
Segunda impresión 1992
Versión para Web 2004

Todos los derechos reservados. Se concede permiso

para reproducir esta publicación con tal de que no se le cambie nada.

Por unas cartas y piezas de literatura que he estado recibiendo en mi oficina, parece que se circulan informes de que los productores de esta publicación no creen en el infierno. Un ministro me escribió recientemente una carta muy sarcástica, burlándose considerablemente de nosotros porque, según él, nosotros no creemos en el “fuego del infierno.” Sus comentarios indicaban que si eliminamos el miedo al “fuego del infierno,” estaríamos animando a la gente a pecar y a vivir vidas impías.

Ese ministro, sin embargo, debería entender que no es el miedo sino el amor lo que lleva a la gente al arrepentimiento y a la salvación. Cuando se le enseña correctamente a la gente acerca de nuestro amante Creador, lo que él ha preparado para sus criaturas como nosotros, y todo acerca de su hermoso carácter y sus atributos de bondad y amor, esto es lo que lleva a la gente a un verdadero arrepentimiento y a la salvación. Note los siguientes pasajes:

“La bondad del Todopoderoso te guía al arrepentimiento” Romanos 2:4

“La tristeza según el Todopoderoso obra arrepentimiento para salvación,” 2 Corintios 7:10

“Este es el amor del Todopoderoso, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos, ” 1 Juan 5:3

Durante un servicio de testimonio, cuando estaba yo dedicado a una obra de evangelización en Estados Unidos, recuerdo bien a una mujer que se levantó en la audiencia y dijo: “Le doy gracias a Dios porque soy una cristiana temerosa del infierno.” Aquella mujer, como millares de otras personas enseñadas por ministros ignorantes de los anteriores pasajes, se había perdido el gozo de la verdadera salvación, que se enciende por el conocimiento de la bondad de nuestro amante Creador. Conocerlo mejor es amarlo más. Y cuando uno se da cuenta de que lo ha desobedecido y ha andado en pecado, contrario a Su voluntad, uno se siente triste por su pasada vida de desobediencia, y así “la tristeza que es según el Todopoderoso obra arrepentimiento para salvación,” (2 Corintios 7: 10). Los publicadores de este material creen en el infierno, como le explicaremos más adelante.

El verdadero carácter de nuestro Creador

En más de 200 pasajes se nos dice que nuestro Creador es un ser misericordioso. ” Sean misericordiosos como su padre en el cielo es misericordioso,” (Lucas 6:36). Él es rico en misericordia, (Efesios 2:4). Su misericordia es grande sobre los cielos, (Salmo 108:4 y Salmo 103:7; 90:14; 118:64; etc.). Podríamos llenar esta página con pasajes semejantes que muestran que él es un ser misericordioso, amante, y compasivo. La definición de la palabra “misericordia,” como se da en el Diccionario de Webster es “piedad, favor, abstenerse de hacer daño o castigar a los ofensores, los enemigos, o las personas en poder de uno. Bondad en exceso que no podría exigirse como justicia.”

Si yo pudiera estar de pie delante de esta gran audiencia de lectores, y les pidiera que levantaran la mano todos los que creen que el Creador es un ser misericordioso, estoy seguro de que todos levantarían rápidamente las manos. Toda persona que cree en la inspiración divina de las Sagradas Escrituras haría lo mismo en vista de los centenares de pasajes que repiten una y otra vez que él es un ser misericordioso, amante y bueno.

Aquí en Jerusalem vemos a menudo burros que halan carretas llenas de vegetales del mercado. Suponga que uno de esos burros se espantara y escapara, regando los vegetales por la calle. Y que el dueño, para castigarlo, le amarrara la cabeza al animal de un poste y las patas traseras a otro poste para estirarlo, y luego le pusiera fuego debajo y lo quemara lentamente hasta que muriera. La pregunta es, ¿describirían en los periódicos a ese hombre como un hombre amante y misericordioso, o lo considerarían más bien como un salvaje cruel y despiadado?

El burro podría durar un día o dos en su lenta tortura, pero la muerte finalmente pondría término a sus sufrimientos. Sin embargo, hombres y mujeres inteligentes ponen a nuestro amante Creador en un nivel más bajo y más brutal y cruel que ese, porque dicen que él va a mantener a desafortunados niños, niñas, hombres y mujeres vivos en un lago de fuego torturándolos para siempre. ¿Cómo puede ser eso cuando repetidamente se habla de Él en toda la Biblia como un Padre de AMOR, compasivo y misericordioso?

He recibido un número de tratados recientemente que describen un lago de fuego, un lugar que ellos llaman ‘infierno” con niños y personas de todas las edades retorciéndose de dolor y agonía, gritando por misericordia, y siendo torturados, fritos, y asados mes tras mes, año tras año, día y noche, por toda la eternidad. La Biblia no enseña semejante doctrina, como demostraremos más adelante. Los ministros deberían avergonzarse de rebajar el carácter de nuestro Creador más bajo que el del más bajo, cruel, y malévolo criminal o salvaje que haya vivido jamás. ¿Qué piensa el Todopoderoso de tales hombres que se llaman a sí mismos predicadores, y que llevan a millones de personas a considerar a nuestro amante y misericordioso Creador como un depravado, inhumano y villano salvaje que carece de toda misericordia o piedad, que se deleita en el dolor, la miseria, la tortura, y sufrimiento sin fin de los seres humanos de su propia creación?

Si existiera un lugar como el que ellos se deleitan en describir para asustar a la gente de sus iglesias y hacer que se sientan obligados a pagarle el salario al predicador y a sufragar los gastos de la iglesia, el Creador seria el responsable por tal lugar. Él lo hizo, lo planeó, y lo formó, a causa de un acariciado odio y un salvaje deseo de venganza, y unas ansias de diversiones paganas tales como los gritos y lamentos de millones sobre millones de estas desafortunadas criaturas. Esta enseñanza diabólica surge del antiguo paganismo, inventada con un propósito de ganancia, activada por el “amor al dinero”.

Este escrito en defensa del carácter de nuestro Padre Celestial le vino muy definidamente a este escritor durante toda una noche sobre mi cama aquí en Jerusalem. El sueño escapó de mis ojos, y todas esas horribles e injustas acusaciones, con las que están envenenadas las mentes de todo el mundo, pesaban tanto sobre mí, que no podía dormir. Sentí una y otra vez la impresión de que debía hacer algo en Su defensa, para eliminar esa infame y desafortunada calumnia contra Su majestuoso, noble y amante carácter como se describe en la Biblia.

El Purgatorio

El purgatorio, un supuesto lago de fuego donde se dice que van los pecadores para purificarse. Su estadía allí depende de las oraciones de los sacerdotes, quienes reclaman tener el poder de sacarlos de allí a fuerza de rezos y llevarlos a salvo al otro lado. Los sacerdotes de la Iglesia Católica Romana reciben inmensas sumas de dinero de los ricos para sacar rápidamente de allí a sus seres queridos y así minimizar su sufrimiento.

El clero protestante enseña también que el “infierno” es un lago de fuego donde las personas sufren en estado consciente, pero en lugar de estos clérigos orar para sacarlos de allí por dinero, asustan a la gente predicándoles sermones sobre el “fuego del infierno,” para aumentar sus congregaciones y así conseguir que la gente mantenga sus ministerios. Si la gente no hace esto y pierden su interés y su membresía en la iglesia, de seguro van al infierno a sufrir los dolores del tormento para siempre. En ambos casos esta doctrina diabólica, errónea, y antibíblica se usa para propósitos mercenarios. A muchos del clero les importa poco difamar y rebajar así el carácter del Todopoderoso, poniéndolo más bajo que el más depravado y salvaje villano de la humanidad. No hay un déspota humano que sea tan cruel y despiadado como para quemar y torturar con fuego a otro ser humano por 30 días, y no digamos nada de la eternidad. Recuerde los pasajes que nos enseñan que es la bondad del Todopoderoso lo que lleva a la gente al arrepentimiento, y el amor del Omnipotente lo que impulsa a la obediencia, no el énfasis en un monstruo brutal más depravado que nuestros peores criminales.

El caso de Roberto Inguersall

En Los Primeros Días de La Vida De Inguersall, se cuenta qué fue lo que hizo de él el más notorio infiel que el mundo haya conocido jamás:

La maestra de la escuela dominical le dijo a la clase de niños que si no eran buenos irían al infierno y serian atormentados y torturados para siempre. Él le preguntó a la maestra qué significa esa palabra “para siempre,” y cuánto tiempo duraría eso. Ella les dio esta ilustración: Dijo ella: “Supongan que un pajarito viniera de una de las estrellas y tomara un granito de arena y lo llevara a la estrella, y llevara un granito cada año. Ustedes estarían en el infierno por todo el tiempo que le tome a ese pajarito llevar todo el mundo, grano a grano, a esa estrella.” Entonces Robertito le preguntó quién había hecho ese lugar de tortura, y ella le dijo: “Dios.”

Se dice que Robertito resolvió ser un enemigo de ese “Dios” y de su libro, la Biblia, mientras viviera. Y así fue. Los libros que escribió en contra de la Biblia se encuentran dondequiera y en muchos idiomas. Así esa antibíblica difamación de nuestro amante Creador destruyó en este caso la fe y le robó a incontables millares de personas la eternidad.

Esa es una doctrina engañosa que le oculta la verdad al mundo. Y se aprovechan de ella los sacerdotes y clérigos para llenar sus bolsas a costa de las viudas y los huérfanos. Está hecha para apoyarse en la interpretación errónea de algunos pasajes de la Biblia, los cuales cuando se interpretan de esa manera envuelven a toda la Biblia en una contradicción directa, que también destruye la fe de las almas honradas e inteligentes, produciendo millares de infieles.

El asustar a la gente para que se una a la iglesia, y que permanezcan fieles a la obra del Maestro, es exactamente lo opuesto a su enseñanza, y produce miembros de iglesia pero no creyentes nacidos de nuevo.

El destino de los impíos

Presentamos aquí unos pocos de los muchos pasajes que describen el destino final de los impíos:

” Sucumbirán, en cambio, los impíos, y los enemigos de Yahvéh cual galanura de los prados se desvanecerán, se desvanecerán igual que el humo.” (Salmo 37:20 Biblia católica Cantera-Iglesias).

“Aunque sean como espinos entretejidos, y estén empapados en su embriaguez, serán consumidos, como hojarasca completamente seca.” (Nahum 1:10 Biblia evangélica Reina-Valera del 1960).

“Todos los arrogantes y todos los practicantes del mal serán paja, y el día que viene -dijo Yahwéh de los Ejércitos los convertirá en cenizas y no les dejará ni raíz ni rama. . . serán polvo bajo los pies de ustedes.” (Malaquiah 4:1-3 [3:19, 20] Versión Israelita Nazarena, inédita).

“Estos sufrirán la pena de eterna destrucción y exclusión de la presencia del [Maestro] y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día.” (2 Tesalonicenses 1:9, 10 Versión Latinoamericana, evangélica).

“Ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.” 1 Juan 3:15 Versión Reina-Valera, evangélica).

Me pregunto qué van a hacer con pasajes como estos los predicadores del “tormento eterno.” ¿Por qué nunca los usan en sus sermones? La respuesta es obvia. Ellos enseñan que los impíos tendrán vida eterna en el infierno, lo cual muchos saben que es una mentira. La vida eterna viene únicamente mediante la aceptación del sacrificio expiatorio del Mesías. La vida y la muerte son términos opuestos y excluyentes. La vida eterna es para los justos y la muerte para los impíos, esto se dice una y otra vez en todas las Escrituras, centenares de veces.

Un entendimiento correcto de este tema es casi una necesidad para la perseverancia espiritual. Por siglos ha sido la enseñanza de la iglesia oficial que el Creador, antes de crear al hombre, había preparado un gran abismo de fuego y terrores, capaz de contener a todos los billones de seres humanos que él se propuso premeditadamente traer a la existencia con el propósito de arrojarlos allí, y a ese abismo lo llamó infierno; y que todas las promesas y amenazas de la Biblia fueron diseñadas para prevenir a cuantos fuere posible (un rebaño pequeño) de practicar el mal que haría de ese terrible lugar su hogar eterno.

A los cristianos se les ha enseñado por tanto tiempo que el fundamento de esa terrible blasfemia contra el carácter y el gobierno del Creador se encuentra en la Biblia, que por consiguiente, al grado en que esa creencia haga tambalear su fe, a ese grado se tambalea su creencia en la Biblia como la revelación del verdadero Creador. Pero la Biblia no enseña semejante cosa cuando se entiende correctamente.

“Infierno” es una palabra latina

El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo, y el Nuevo Testamento en hebreo, arameo y griego. La palabra infierno es una palabra latina seleccionada algunas veces por los traductores de la Biblia española para expresar el sentido de la palabra hebrea sheol y de las griegas hades, guehena y tártaro.

La palabra infierno en el español antiguo simplemente significaba oculto, escondido, o cubierto. Y lo mismo en inglés. En la literatura inglesa antigua se hallan registros que hablan de “infernar” papas -es decir, poner papas en hoyos- y de “infernar” una casa, refiriéndose a ponerle techo. La palabra infierno (hell) se usó entonces apropiadamente como sinónimo de las palabras enterrar y hoyo, para traducir las palabras sheol y hades como significando la condición secreta u oculta de la muerte.

La palabra hebrea sheol ocurre sesenta y cinco veces en el Antiguo Testamento. En la Versión Reina-Valera, revisión del 1960, se vertió sheol como “Seol” 63 veces y “sepulcro” 2 veces. Pero en la Reina-Valera más antigua, del 1934, sheol se traduce “sepulcro” 31 veces; “sepultura” 13; “infierno” 11; “abismo” 3; “profundo” 3; “huesa” 2; “hoyo profundo” una vez; y “fosa” una vez.

Si los traductores que hicieron la revisión del 1960 no hubieran estado comprometidos con el error, habrían hecho más para ayudar al estudiante de las Escrituras que meramente transliterar la palabra hebrea sheol y la griega hades como lo han hecho. Debieron haber traducido esas palabras, sin embargo nos ofrecen las palabras sheol y hades sin traducir, y así pueden llevar a algunos a suponer que estas palabras significan lo mismo que la palabra infierno, según su significado moderno pervertido. Sin embargo, cualquiera puede ver que si fue apropiado traducir la palabra sheol tantas veces como sepulcro y sepultura en el 1934, no habría sido impropio traducirla siempre así en el 1960.

Una peculiaridad que debe observarse al comparar estos casos, como haremos en breve, es que los pasajes en los que la idea de un tormento seria absurda, los traductores de la Versión Reina-Valera han usado las palabras sepultura u hoyo; mientras que en los demás casos han usado la palabra infierno, y el lector entrenado por tanto tiempo en la idea del tormento eterno, lee la palabra infierno y piensa en ella como que significa un lugar de tormento en vez de la sepultura o el lugar oculto. Por ejemplo, compare Job 14:13 con Salmo 9:17. El primero dice: “¡Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro (sheol);” mientras el último dice: “Los malos serán trasladados al infierno (sheol). ” La palabra hebrea es la misma en ambos casos, no hay razón para que no se use la misma palabra sepulcro en ambos. ¡Pero cuán absurdo sería que Job le pidiera al Todopoderoso que lo escondiera en un infierno de tortura eterna!

Como notamos antes, la palabra hebrea sheol ocurre 65 veces en el antiguo Testamento, y en todos los casos significa lo mismo. No significa un lago de fuego y azufre, ni nada que se le parezca, en lo más mínimo. Todo lo contrario, en vez de un lugar de fuego ardiente, se lo describe en el contexto como un lugar oscuro (Job 10:21); en vez de un lugar donde se oyen gritos y lamentos, se lo describe en el contexto como un lugar de “silencio” (Salmo 115:1 7); en vez de representar de manera alguna dolor y sufrimiento, el contexto lo describe como un lugar de “olvido” (Salmo 88:11,12). “En el sepulcro (sheol), a donde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría. ” -Eclesiastés 9:10. (¡Hasta en la revisión del 1960 tradujeron aquí sheol como “sepulcro”!)

El significado de sheol es el “lugar oculto”, según se aplica a la condición del hombre en la muerte, en la cual todo está oculto, excepto para el ojo de la fe; de ahí que por asociación apropiada la palabra se usara a menudo en el sentido de sepultura -la tumba, el lugar oculto, o el lugar después del cual solamente los que tienen iluminado el ojo del entendimiento pueden ver una resurrección, o la restitución del ser. Y nótese particularmente que esa misma palabra sheol se traduce 31 veces como “sepulcro”, 13 como “sepultura”, y “hoyo profundo” y “fosa” dos veces en nuestra versión Reina-Valera antigua, por los mismos traductores, más veces que las que se tradujo ” infierno. ” En el caso de Jonás, el lugar oculto, o sepulcro, era el vientre de un pez enorme, donde Jonás estuvo sepultado vivo y desde donde clamó al Todopoderoso.

Pasajes en los que sheol se tradujo como infierno en la versión Reina-Valera antigua:

2 Samuel 22:6 – “Me rodearon los dolores del infierno. ” (Una figura en la que se representa el dolor como llevando a uno a la tumba).

Job 11:8 – “[El rastro del Todopoderoso] es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?”

Salmo 9:17 – “Los malos serán trasladados al infierno [la condición de muerte], todas las gentes que se olvidan del Poderoso.” (Que la aplicación de este pasaje pertenece a la Era venidera es evidente, porque tanto santos como pecadores van al sheol ahora. Este pasaje indica que en el tiempo en que aplica, solamente los malos irán al sheol.)

Salmo 55:15-“Condenados sean a muerte, desciendan vivos al infierno.”

Proverbios 15:11 – “El infierno y la perdición están delante de [Yahwéh]: ¡cuánto más los corazones de los hombres!”

Proverbios 15:24 – “El camino de la vida es hacia arriba al entendido, para apartarlo del infierno abajo.”

Proverbios 23:14- “Tú lo herirás con vara y librarás su alma del infierno.” (Es decir, la corrección salvará al niño de los caminos de vicio que llevan a una muerte prematura).

Isaías 14:9 – “El infierno abajo se espantó de ti; te despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte…” (en los versos 11 y 15 la misma palabra sheol se traduce “sepulcro”).

Ezequiel 32:21 – “De en medio del infierno hablarán a él los fuertes de los fuertes.” (En el verso 27 la misma palabra sheol se tradujo “sepulcro”).

Amós 9:2-“Aunque cavasen hasta el infierno, de allá los tomará mi mano.”

Habacuc 2:5 – “Que ensanchó como el infierno su alma.”

He aquí treinta y cinco pasajes en los que se tradujo sheol como ” sepultura, ” ” sepulcro, ” ” huesa, ” ” fosa “, “hoyo,” o “abismo. “

Génesis 37:35; Génesis 42:38; Números 16:31-33; 1 Samuel 2:6; 1 Reyes 2:6,9; Job 7:9; 14:13; 17:13; 17:16; 21: 13; 24:19; Salmos 6:5; 30:3; 31:17; 49:15,15; 88:3; 89:48; 141:7 Proverbios 1:12; 30:15,16; Ecle.9:10; Cantares 8:6; Isaías 14:11; 38:10; 38:18; Eze. 31:15; Oseas 13:14.

El Infierno en los Escritos Apostólicos (“Nuevo Testamento”)

En los Escritos Apostólicos (Nuevo Testamento), la palabra griega hades corresponde exactamente a la palabra hebrea sheol. Como prueba, véase la cita del Antiguo Testamento que hace el apóstol Pedro, en la que se traduce sheol como hades en griego, e infierno en el español de Reina-Valera del 1602. Hechos 2:27: “No dejarás mi alma en el infierno. ” [De este pasaje bíblico traducido así en esta versión evangélica y también en la católica es que surge la frase del credo católico “descendió a los infiernos.”] Esto es una cita del Salmo 16:10, donde en la misma Reina-Valera se traduce: “Porque no dejarás mi alma en el sepulcro,” aclarándose así que lo que se ha llamado equivocadamente el “infierno” no es otra cosa que el sepulcro, donde están todos los muertos, buenos y malos, y donde estuvo el Salvador por tres días.

Los que aman al Creador y quieren eliminarle la calumnia de ser un ser inmisericorde y cruel, cambiarán alegremente su punto de vista y aceptarán una explicación más razonable y más bíblica, que también elimina de la Biblia otras aparentes contradicciones.

Lo anterior es un ruego en defensa del carácter del Creador, y humildemente suplicamos que todos esos predicadores, y todo los que lean lo siguiente, por su amor al Todopoderoso, estén dispuestos a recibir corrección y contribuir así a quitar esa deshonrosa calumnia contra nuestro Creador.

Siendo que las Sagradas Escrituras son el producto del Espíritu Santo que habló a través de hombres inspirados, no puede haber contradicción en su testimonio. Rogamos al lector que medite en estos pasajes, especialmente en Malaquías 4 y Abdías 1 :18, los cuales nos enseñan que a los impíos no se les dejará ni raíz ni rama sino que serán cenizas bajo los pies de los justos, y que serán como si nunca hubieran existido, porque su castigo será “destrucción eterna,” 2 Tesalonisenses 1:9.

La explicación correcta de pasajes aparentemente contradictorios

Mientras estuve en Estados Unidos sostuve muchas discusiones públicas con ministros sobre este tema, y el siguiente es un pasaje que todos ellos han usado ignorantemente en estos debates.

“Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y del Poderoso descendió FUEGO DEL CIELO, Y LOS CONSUMIÓ. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

Ellos siempre le decían a la gente que los que van a ser así atormentados son los pecadores, cuando lo que dice el pasaje es que son Satanás y la Bestia y el Falso profeta, los últimos de los cuales no son personas sino símbolos de organizaciones falsas.

La respuesta es sencilla: Nótese que en el verso nueve, hablando de los impíos, dice: “Descendió fuego del cielo Y LOS CONSUMIÓ. ” No dice que ese fuego los mantuvo vivos ni los torturó para siempre sino que los CONSUMIÓ. La definición de consumir es “devorar y poner fin.” Así este pasaje está en plena armonía con todos los demás con relación al destino final de los impíos.

En cuanto al diablo, sin embargo, la frase “por los siglos de los siglos” en hebreo tiene un límite. Se refiere al tiempo que la cosa misma dure. Puedo darle a alguien un objeto, y él podría preguntarme: “¿Por cuánto tiempo lo puedo tener?” y yo le diría: “Oh, consérvalo para siempre. ” Eso significa mientras el objeto dure o mientras la persona viva. Este el mismo significado del texto relativo al diablo. Pero recuerde que dice que el fuego devora o consume a las personas impías, lo cual está en plena armonía con el resto de las Escrituras.

Daniel 12:2 dice como sigue: “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. ” Este pasaje no dice tortura eterna, o sufrimiento eterno, como interpretan los predicadores modernos. Dice “vergüenza perpetua”. El diccionario de Webster define “vergüenza” como “los sentimientos o acciones de una persona hacia algo que considera bajo, indigno, o inmerecedor de consideración. ” Esto significa simplemente los sentimientos o las acciones de la gente hacia los impíos, y no tiene nada que ver con tortura o con sufrimientos sin fin de esas personas impías. Dejemos el pasaje como está y creamos exactamente lo que dice, y no tratemos de añadirle algo diferente que pueda difamar el carácter del Todopoderoso.

Mateo 25:46 dice: “E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna,” (Reina-Valera del 1960). Si los impíos fueran atormentados para siempre en un infierno, ellos también tendrían vida eterna. La recompensa de los justos es la “vida eterna” pero nunca se le aplica tal término a los impíos. Al contrario, se nos dice: “Ningún homicida tiene vida eterna permanente en él,” (1 Juan 3:5). La vida eterna que da el Creador se le infunde a la persona mediante la permanencia del espíritu santo en ella, el cual ningún impío tiene ni tendrá, y por lo tanto no podrá jamás tener vida eterna, no importa dónde se encuentre.

Este pasaje nos dice que los impíos tendrán un castigo eterno pero no nos dice cuál será ese castigo. Otros pasajes nos dicen cuál será ese castigo y todos concuerdan en decir que será la muerte, la destrucción, la aniquilación, el dejar de ser.

Si nuestros tribunales tuvieran el poder de matar a un hombre y dejarlo muerto por cinco años para luego traerlo de nuevo a la vida, su castigo seria un castigo de cinco años. Lo mismo sucedería si el castigo fuera de 50 años. Los impíos irán a esta clase de castigo para siempre. Es eterno porque una vez que sean destruidos nunca más volverán a ser resucitados. Como dice el profeta, “serán como si no hubieran sido.”

Marcos 9:47,48. – “Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino del Todopoderoso con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.”

Si usted tiene una Biblia con referencias marginales, notará que hay un numerito o una letra pequeña al lado de la palabra “infierno”, que lo refiere al margen donde dice “gehena. ” Todo Diccionario Bíblico le dirá que la palabra “gehena, ” o “guehena ” es el nombre del valle que colinda con Jerusalem por el sur, conocido también como el “Valle de Hinom.” En ese valle era que se echaba toda la basura de la ciudad, y también los cadáveres de asnos, camellos y otros animales. Constantemente se mantenía el fuego ardiendo para consumir esos cadáveres. Mientras que alrededor, donde el fuego no consumía toda la carne, los gusanos estaban constantemente consumiendo lo que quedaba. Busque la palabra “guehena” también en el Diccionario de Webster. Allí le dice: “El valle de Hinom cerca de Jerusalem donde se arrojaban desperdicios y se mantenían fuegos ardiendo constantemente para prevenir la pestilencia, por lo tanto, un lugar de crematorio.”

Eso era exactamente a lo que se refería el Maestro, ni más ni menos. Él dijo “guehena”, y eso es lo que usted encuentra en la forma griega que nuestra versión Valera incorrectamente tradujo como infierno.

Cuando vivía en Jerusalem hace treinta años, los fuegos todavía ardían en este valle. Desde entonces, sin embargo, los camiones han tomado el lugar de los asnos y los camellos, que se usaron por miles de años previamente, y debido a lo rocoso del suelo se hacía imposible sepultar los cadáveres de esos animales, por eso disponían de ellos en ese profundo valle.

Lucas 16:19-31. La parábola de “Lázaro y el rico.” Este es el pasaje que más a menudo usan los defensores del ” infierno de fuego ” para inspirar miedo al tormento eterno en el corazón de la gente, rebajando así el carácter del Todopoderoso, a quien todas las Escrituras proclaman como un Padre misericordioso y amante.

Reclaman ellos que este relato del rico y Lázaro es un hecho literal, y que aplica a todos los justos y a los impíos, quienes serán tratados según se indica en el relato. Sin embargo no se dice una palabra allí acerca de buenos y malos, ni de que uno fuera justo y el otro impío, solamente que uno era rico y el otro pobre. Por consiguiente, si esto fuera un hecho literal, y no una parábola como en realidad es, ese seria el destino de todos los ricos y el futuro de todos los pobres.

Además, si esto describe el futuro de todos los justos y los impíos, como reclaman, entonces el cielo y el infierno están tan cerca que se puede ver y hablar de uno al otro lado, y las desafortunadas personas que estuvieran en el infierno podrían reconocer a sus parientes en el cielo y pedirles que vinieran al infierno a ayudarlos (verso 23). Ciertamente el cielo no seria un lugar tan placentero en el cual estar cuando la gente que lo conoció a usted estaría suplicándole que fuera allá al infierno para refrescar sus lenguas en las llamas. Además Abraham le dijo a Lázaro que los que estuvieran en el cielo no podían ir al infierno a ayudar a la gente porque había un abismo entre ellos (verso 26). Así que no habría satisfacción ni alegría en el cielo por causa de la agonía de los infortunados en el infierno.

La verdad es que esta es una parábola acerca de los judíos y los gentiles, como demostraremos aquí, y no es un hecho literal que pueda arrojar reproche sobre el carácter de un Creador sabio y misericordioso y destruir los placeres de la vida eterna para los justos.

Para probar que eso es una parábola, el capítulo 15:1 dice “Se acercaban a él todos los publicanos y pecadores para oírle. ” En Mateo 13:34 se nos dice que él solamente le hablaba a la multitud en parábolas. Por lo tanto esa era una parábola porque él le estaba hablando a la multitud. Al principio del capítulo 16 tenemos la parábola del “mayordomo infiel”, que generalmente se entiende y se admite que es una parábola de la nación judía cuya mayordomía se les quitó. El verso 3 ese mayordomo dice: “No puedo cavar; y mendigar me avergüenza. ” Los judíos en su dispersión por todo el mundo, después de haber perdido su mayordomía, no han sido cavadores, esto es agricultores, ni han sido mendigos, sino que han bregado con mercancía, y han hecho amigos de las injustas riquezas, tal como establece esa parábola.

De igual manera en la parábola de Lázaro y el rico, el rico que murió representa espiritualmente a la nación judía, y el pobre Lázaro representa a los gentiles, y esto lo demostraremos. La mayordomía se le quitó a la nación judía, y ellos fueron “llevados cautivos a todas las naciones, ” (Lucas 21:24). Han estado bajo el fuego de la persecución, han sido saqueados y asesinados, destruidos en cámaras de gas, acribillados y aprisionados durante este periodo de los tiempos de los gentiles. Yahwéh dijo: “Los esparciré entre sus enemigos, y sacaré la espada tras ustedes, para castigarlos siete veces más por sus pecados,” (Levítico 26:21-31). En Deuteronomio 32:24 dice concerniente a los judíos: “Serán quemados con hambre y devorados por calor ardiente y por amarga destrucción.” Todo esto les ha sucedido. Verdaderamente entraron en un mundo de castigo como se describía en la parábola.

El pobre representa a los gentiles (Efesios 2:11, 12): “Recuerden pues que ustedes eran en otro tiempo gentiles en la carne… que en ese tiempo estaban sin el Mesías, extranjeros a la ciudadanía de Israel, ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Poderoso en el mundo.”

Aquí se habla de Israel como de un hombre rico, y de los gentiles como sin esperanza y sin el Todopoderoso. El verso siguiente (13) se dice que se han hecho cercanos por la sangre del Mesías. En Romanos 6:10, 11 se habla de los gentiles como sigue: “Pero en cuanto a que murió, murió para el pecado una sola vez… por tanto cuéntense ustedes muertos al pecado, pero vivos para el Poderoso.” Así es como mueren los gentiles (el pobre), y luego son recibidos a las bendiciones del seno de Abraham, como lo fue el pobre de la parábola, quien en esta parábola comía de las migajas que caían de la mesa del rico, la mesa judía, “porque a ellos les fueron encomendados los oráculos del Poderoso.” Rom. 3:1, 2.

En Efesios 2:14 leemos de la pared divisoria entre los judíos y los gentiles, tal como se habla en Lucas 16:26 de un abismo tal que nadie puede pasar de un lado al otro en la parábola. Además el rico (el pueblo judío) dice que tiene cinco hermanos (verso 28), lo cual se refiere a las cinco sectas religiosas entre los judíos de aquel tiempo, es decir, los fariseos, saduceos, herodianos, esenios, y nazarenos.

Los últimos dos versos de esta parábola muestran otra vez que tiene que ver con los judíos y que estos cinco hermanos eran judíos, porque dice: “pues si no oyen a Moisés, tampoco se persuadirán si uno se levanta de los muertos.” Y ellos no se persuadieron después de la resurrección del Mesías, que se levantó de los muertos.

(El autor de este folleto vivió y murió en Jerusalem, donde ejerció un ministerio de muchos años en favor de judíos y gentiles.)

La esperanza del Reino en la Congregación Primitiva

Por Yosef Aharoni

Copyright 1992, 2004

Primera impresión 1992
Segunda impresión 2004

Todos los derechos reservados.

En los círculos teológicos se discuten actualmente tres interpretaciones en cuanto al lugar donde estarán los santos durante el reino milenario del Mesías. Analíce esto tomando en cuenta la importancia que tiene la antigüedad de una creencia. Considere que la información sufre cambios a través de las épocas. Por lo tanto mientras más antigua sea una información más cercana estará a la fuente original.

1a. La primera interpretación, y la más antigua, dice que todos los salvados estarán con el Mesías en la tierra reinando sobre las naciones durante el reino milenario del Mesías. Esta es la interpretación más antigua, ha sido el entendimiento histórico del judaísmo en todas las épocas, y es el entendimiento de la gran mayoría de iglesias cristianas evangélicas.

2a. La segunda interpretación, surgida en los círculos adventistas de Norteamérica para el 1886, dice que todos los santos estarán en el cielo durante el Milenio realizando un juicio sobre los impíos, que para ese tiempo estarán todos en sus tumbas.

3a. La tercera interpretación, y la más reciente, dice que de entre todos los discípulos del Mesías sólo 144,00 irán al cielo para reinar desde allá con él sobre los asuntos de la tierra durante el Milenio (o durante tres años y medio).

En este estudio vamos a demostrar que la enseñanza evidente de las Sagradas Escrituras es la posición número uno, confirmada también por la historia del desarrollo de las doctrinas en la cristiandad.

¿QUE ESPERABAN LOS DISCIPULOS DEL MESIAS?

Cuando el Mesías estuvo en la Tierra de Israel con sus discípulos les hizo unas declaraciones sobre el futuro que podrían interpretarse de varias maneras, como la de Juan 14:1‑3. Por lo tanto era importante que antes de partir se reuniera con ellos para enseñarles más claramente a los discípulos el correcto entendimiento de sus declaraciones mesiánicas.

Poco antes del Mesías subir al cielo para ser entronizado como Rey de reyes en el año 33 E. C. estuvo por espacio de cuarenta días con sus discípulos explicándoles “las cosas concernientes al reino de Yahwéh” (Hechos 1:3). Es seguro que el Mesías les indicó a sus discípulos dónde estarían ellos durante el Reino mesiánico. Sin embargo al final de aquella última reunión los discípulos todavía entendían que el Reino le sería restaurado a Israel en la tierra. Por eso preguntaron: “Maestro,¿es AHORA cuando le vas a restaurar el reino a Israel (Hechos 1:6).

Note que ellos no preguntaron dónde habría de ser el Reino, pues ellos ya sabía que sería en Israel. Si hubieran estado equivocados en cuanto a esa expectativa Yahshua los habría corregido. Anteriormente les había dicho: “Estas cosas se las he hablado en parábolas; pero viene la hora en que no hablaré más en parábolas, sino que les manifestaré claramente las cosas del Padre,” (Juan 16:25). Y ahora que los volvía a ver no los iba a dejar con una idea errónea.

Ese era el momento de aclarar las cosas. Sin embargo, solamente les dijo: “No les toca a ustedes saber los tiempos y las fechas que el Padre ha puesto bajo su propia autoridad. ” (Hechos 1:7). Lo único que les vedó saber fue la fecha de su venida, porque solamente el Padre la sabe,

¿Considera usted razonable que el Mesías resucitado hubiera dejado a los discípulos con la idea de una restauración física del Reino a Israel si eso hubiera sido una idea errónea? Esa expectativa de los Once concuerda perfectamente con el mensaje de Pablo en 1Corintios 11.

Algunos años más tarde se convirtió a la fe mesiánica un fariseo de Tarso llamado Shaúl, quien narra una experiencia interesante en el primer capítulo de su carta a los gálatas. En Gálatas 1:16 y 17 dice él que después de su encuentro con el Maestro no consultó con ninguno de los apóstoles anteriores sino que se fue a Arabia, y después regresó a Damasco.

Después de tres años subió a Jerusalem. Más tarde se fue a las regiones de Siria y Cicilia, donde se quedó CATORCE AÑOS. Al final de los catorce años subió a Jerusalem y habló privadamente con los dirigentes de la Comunidad Mesiánica y, después de oírlos, dice: “…pero no me impartieron nada nuevo,” (Gal. 2:6).

Durante esos catorce años Shaúl (Pablo) recibió revelaciones del futuro de la Comunidad Mesiánica y del mundo, de las que habla en sus cartas. Por lo tanto recibió aún más instrucción sobre el Reino mesiánico que los demás apóstoles. Y en todas partes, aún en la cárcel, se pasaba “predicando el mensaje del Reino,” (Hechos 28:3 l).

Considere esto: ¿No abundaría Shaúl (Pablo) en explicaciones sobre el Reino en el cielo si este hubiera sido un entendimiento nuevo para los discípulos? Recuerde que los discípulos heredaron del judaísmo su expectativa del Reino en la tierra.

De manera que si alguien entendió bien dónde va a ser el Reino y dónde van a estar los santos durante ese reino, ese es Shaúl (Pablo). Y él impartió su enseñanza a las Comunidades Mesiánicas primitivas mediante cartas.

Por eso es sumamente importante que analicemos lo que se dice en las cartas del apóstol Shaúl sobre el reino y la esperanza para el futuro. Porque lo que él enseña en sus cartas era la esperanza de la Comunidad Mesiánica primitiva, por lo menos hasta finales del siglo primero. Después de eso la Comunidad se corrompió y entró toda clase de enseñanzas distintas que los apóstoles no conocieron.

EL TESTIMONIO DE LOS ESCRITOS APOSTOLICOS

Sobre la esperanza de la restauración

El autor del libro “Hechos de los Apóstoles” nos dice que el apóstol Pedro (Shimón Kefá) estaba una vez en el Templo de Jerusalem y se puso a predicar un mensaje sobre el Mesías. Entre otras cosas, dijo en esa ocasión unas palabras que demuestran claramente cuál era la esperanza apostólica antes de la conversión de Sahúl:

“Así que arrepiéntanse y conviértanse para que queden borrados sus pecados, para que vengan tiempos de refrigerio de la presencia de Yahwéh, y que él envíe a aquel Mesías que de antemano se les había designado a ustedes, es decir, a Yeshúa. ES NECESARIO QUE EL CIELO LO RETENGA HASTA LOS TIEMPOS DE LA RESTAURACION DE TODAS COSAS, de la cual habló Yahwéh por boca de sus santos profetas de la antigüedad. (Hechos 3:19‑21.)

Note cuidadosamente: Si “es necesario que el cielo lo retenga” es porque está en el cielo. No está aquí ahora, como han creído algunos, porque el cielo lo retiene. Y que el cielo aún lo retiene es obvio porque todavía no se ha realizado la restauración de todas las cosas. Cuando el cielo deje de retenerlo, entonces volverá a la tierra.

Y note que Pedro llama a ese tiempo posterior al regreso del Mesías “la restauración de todas las cosas.” No es antes ni después del Milenio que el Mesías va a restaurar todas las cosas, sino durante el periodo de su reino milenario. Así que la esperanza que Pedro predicaba no era la esperanza de salir volando de este planeta para ir a vivir a las regiones etéreas del cielo, sino la “restauración de todas las cosas” en esta tierra al regreso del Mesías. Y esa restauración de todas las cosas la proclamaron antes los profetas hebreos en pasajes como Isayah 2:1‑5; 66:22‑24; Jeremíah 3:18,2 1; Zakaryah 14; y Malakíah 4:1‑3.

Considere esto: ¿A qué se refería Pedro con “la restauración de todas las cosas?” ¿Por qué no concuerda esa esperanza con la idea de que saldremos volando de este mundo para ir al cielo?

Sobre la esperanza de la redención del cuerpo

El rabí Shaúl nos habla de “la gloria que se va a revelar en nosotros” y de que la humanidad “espera que la liberten de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Yahwéh.” Y el llama a esa liberación “la redención de nuestro cuerpo;” (Romanos 8:18,21,23.) En 2 Corintios 5:1 llama a nuestro cuerpo mortal presente, “nuestra casa terrestre,” y llama al nuevo cuerpo inmortal que nos dará el Mesías “el edificio de Yahwéh, una casa eterna hecha en los cielos. ” En el verso 2 dice algo sumamente interesante; dice que “seremos REVESTIDOS de nuestra morada que viene del cielo;‑ si es que nos encontramos vestidos en ese día y no desnudos.”

Es claro que en sus metáforas del verso 2 “vestido” significa estar vivo, mientras que “desnudo” significa estar muerto. Él deseaba estar vivo (“vestido”) cuando regresara el Mesías. No deseaba ser “despejado” (morir) 4 sino más bien ser revestido para que lo mortal en nosotros quede absorbido por la vida”. (Verso 4.)

Y en ese ser “revestidos” Pablo enseña claramente que “los que quedemos vivos hasta la venida del Maestro no nos adelantaremos a los que murieron Pues cuando el propio Maestro baje del cielo… los que murieron en el Mesías resucitarán primero; luego nosotros, los que hayamos permanecido vivos, seremos arrebatados en las nubes JUNTAMENTE CON ELLOS para salir al encuentro del Maestro en el aire,” (1 Tesalonicenses 4:15‑17).

Pablo no visualiza a unos creyentes reinando en el cielo mientras otros quedan en la tierra. Tampoco visualiza que los resucitados serán arrebatados al cielo al momento de la venida mientras que los demás serán arrebatados tres años después, como dicen otros. Todos serán arrebatados JUNTAMENTE para salir al encuentro del Maestro que viene a reinar.

Considere: ¿Cuándo será la reunión de los fieles con el Maestro? Note que todos se reunirán con él a la misma vez. Si un número de ellos se reunieron con él en el 1914, como enseñan algunos, mientras que hay ahora mismo otros que no se han reunido con él, ¿no es esto una contradicción?

En el pasaje de 1 Corintios 51:35‑55 Pablo discute lo relativo a la naturaleza de la “morada” o “casa” hecha en el cielo y que se nos va a dar cuando venga el Mesías: el cuerpo inmortal. La pregunta de Pablo es: “¿Con qué clase de CUERPO saldrán?” (Verso 35.) Por medio de comparaciones establece que hay dos clases de cuerpos: “…hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres, ” (verso 40). Al cuerpo incorruptible de la resurrección (verso 42) lo llama cuerpo espiritual” en el verso 45. Porque “así como hemos llevado la imagen del [hombre] terrenal [Adam], llevaremos también la imagen del [Hombre] celestial [Yeshúa].”

¿Y cómo es ese cuerpo espiritual? Igual al que tenía Yeshúa después de resucitar de entre los muertos, porque, como dice Pablo, “él transformará nuestro vil cuerpo para que sea semejante a su cuerpo glorioso, (Filipenses 3:2 1). Miryam la magdalena lo tocó, por lo que él tuvo que decirle: “No me sigas tocando, que todavía no he subido donde el Padre;” (Juan 2017).

Considere esto: ¿Cómo sabemos que el cuerpo de los que resuciten para el Reino será un cuerpo de carne y hueso, aunque inmortal?¿No iban a ser Adam y Eva inmortales si no hubieran pecado, aunque eran de carne y hueso?

Algunos enseñan que Yeshúa resucitó como un espíritu, que ya no tiene un cuerpo físico como antes. Los discípulos tocaron a Yeshúa cuando se les apareció en Jerusalem. Cuando le vieron “pensaban que estaban viendo un espíritu”. (Lucas 24:3 8.) Pero Yeshúa, que nunca mintió ni engañó a nadie, les dijo: “Miren mis manos y mis pies, que soy yo mismo; pálpenme y vean, porque un espíritu no tiene CARNE Y HUESOS como ustedes ven que yo tengo.” (Versos 39 y 40). Y hasta comió delante de ellos. (verso 43).

Los que conocen los modismos hebreos saben que la expresión “carne y huesos” se usa para denotar un cuerpo material, mientras que “carne y sangre” es una expresión distinta, un hebraísmo que significa “persona mortal.” El cuerpo del resucitado Yeshúa no es mortal (carne y sangre) pero sí es un cuerpo material (carne y hueso). Esto es evidente en la Escritura.

Si la esperanza de los apóstoles hubiera sido ir al cielo sus escritos estarían llenos de alusiones a esa entrada al cielo y a una vida en las regiones celestiales. Pero lo que encontramos es una abundancia de alusiones al regreso del Maestro a la tierra, y a la vida eterna con él. En la carta a Tito (2:13) Pablo habla de que estaban “aguardando la feliz esperanza: la manifestación del Mesías Yeshúa, gloria del gran Poderoso y Salvador nuestro,” (Nueva Biblia Española). Y en Tito 3:7 habla de la “esperanza de una vida eterna.” Ni rastros de la idea de que irían al cielo. Al contrario, cuando Pedro habla de la vida eterna, representada por una corona, habla de ella como algo que baja a la tierra.

Note esto: “…una esperanza viva… para obtener una herencia incorruptible… herencia que está guardada en los cielos para ustedes… la salvación que está lista para revelarse en el tiempo final. (1 Pedro 1: 3‑5.) “Por lo tanto… tengan su esperanza puesta completamente en el favor QUE SE LES TRAERÁ en el tiempo cuando se revele Yeshúa el Mesías”; (Verso 13.) Es claro en este pasaje que la salvación, la vida inmortal, no tendremos que ir a buscarla al cielo sino que se nos traerá acá a la tierra. El Maestro mismo dijo: “Miren que vengo pronto y traigo conmigo el galardón para recompensar a cada uno según sea su obra,” (Revelación 22:12).

Considere esto: ‑¿Qué indica el hecho de que en los escritos apostólicos haya una notable ausencia de referencias a una esperanza de ir a vivir al cielo.

Pedro también habla de que se nos dará “amplia entrada en el Reino eterno de nuestro Soberano y del Salvador Yeshúa el Mesías,” (2 Pedro 1: 1 l Nueva Biblia Española). ¿Se menciona en otra parte ese mismo reino con palabras semejantes, y se nos dice en qué consiste ese reino? Sí, en Revelación 11: 15 se dice que al tocar la séptima trompeta, la última, “se oyeron grandes voces en el cielo que decían: ‘EL REINO DEL MUNDO ha venido a ser EL REINO DE NUESTRO SOBERANO Y DE SU MESIAS.”

¿Se da cuenta? “El reino del mundo pasa de manos de Satán a manos de Yahwéh y del Mesías Yeshúa. No se trata de un reino en el cielo sino “el reino del mundo. ” Lo mismo que había dicho el profeta Daniel, que “el reinado y el dominio y la grandeza que pertenece a todos los reinos debajo del cielo se les dará al pueblo de los santos del Altísimo;” (Daniel 7:27). “Debajo del cielo” significa obviamente sobre la tierra.

Considere esto: ¿Dónde se encuentra actualmente el reino que va a pasar a ser el reino de Yahwéh y de su Mesías? ¿No se refiere a los gobiernos actuales que dominan sobre las naciones de la tierra?

LA RECOMPENSA

Yeshúa dijo que cuando venga traerá consigo la recompensa de cada uno. Algunos han creído que esa recompensa es ira morar al cielo. Pero ¿qué dice la Escritura? El Sabio Salomón enseñó que el justo será recompensado EN LA TIERRA pero que los malvados serán eliminados de ella (Proverbios 10:3 0 y 11: 3 1)

De manera que cualquiera que sea la recompensa será otorgada aquí en la tierra. En Hebreos 11:26,40 se nos aclara cuál es la recompensa. En el verso 26 dice que Moisés “tenía su vista puesta en LA recompensa. ” Y en el verso 40, hablando de todos los santos que murieron en el pasado, dice: “Pues Yahwéh había preparado algo mejor para nosotros y no quiso PERFECCIONARLOS aparte de nosotros.”

De manera de LA RECOMPENSA consiste en SER PREFECCIONADOS. ¿Se da cuenta? Si Yahwéh no quiso perfeccionar a Moisés ni a Enoc antes de nosotros, ¿por qué habría de perfeccionar a Pedro o a Juan o a cualquier otro antes de nosotros?

Considere esto: ¿Han recibido algunos ya la recompensa prometida?¿Cuál es esa recompensa?

LA HERENCIA

No hay que confundir la recompensa con la herencia. La recompensa claramente es la inmortalidad, la perfección. Esa recompensa la recibiremos instantáneamente en el momento de la resurrección de los muertos en el Mesías y la transformación de los que queden vivos para su venida. La herencia, sin embargo, es otra cosa. Veamos qué tiene que decir la Escritura sobre la herencia de los salvados:

A. Yahwéh creó esta tierra para ser la morada eterna de su creación humana. No creó al hombre como los ángeles para habitar en el cielo. “Los cielos pertenecen a Yahwéh, pero la tierra la entregó al hombre.” (Salmo 115:16). “Él hizo… a todas las naciones de los hombres, para que habitaran sobre toda la faz de LA TIERRA; y les ha fijado… los límites de su habitación.” (Hechos 17:26).

B. La promesa de la tierra restaurada a una perfección edénica no es para unos pocos de los justos sino para todos los justos. “Y tu pueblo, todos ellos justos, poseerán LA TIERRA para siempre.” (Isayah 60:2 1.

C. Al contrario de lo que creen algunos, los que serán quitados de la tierra no son los justos sino los impíos. “El justo nunca será removido; el malvado no habitará LA TIERRA.” (Proverbios 10:30)

D. La Escritura enseña claramente que los salvados serán reyes y sacerdotes para ejercer su reinado en la tierra. “Y los has hecho un reino de sacerdotes para nuestro Poderoso; Y REINARAN SOBRE LA TIERRA.” Ese reinado sobre la tierra no puede referirse a un tiempo después del Milenio porque según Revelación 20:4‑6 se especifica claramente que el reinado de los santos con el Mesías se limita a 1,000 años. Entonces, según nos dice Pablo: “Después viene el fin, cuando él ENTREGARA EL REINO AL PODEROSO Y PADRE SUYO, después de haber destruido todo dominio, y toda autoridad y poder. Porque el Mesías tiene que reinar hasta que ponga a sus enemigos bajo sus pies… entonces el mismo Hijo se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas; para que Yahwéh sea el único en todo,” (l Corintios 15:24‑25,28). Ese será el reino eterno del Padre Soberano.

Considere esto: ¿Cuál es la herencia prometida a los Hijos del Altísimo? ¿Qué dominios va a destruir el Mesías durante su reino si ese reino va a ser en el cielo? ¿Cómo muestra Pablo que el dominio del Mesías como soberano tiene un límite de tiempo?

¿CIUDADANIA EN EL CIELO?

Pablo dijo: “Nosotros en cambio, tenemos nuestra ciudadanía en los cielos.” (Filipenses 3:20). Y algunos concluyen que eso significa que los salvados, o algunos de ellos, irán a vivir al cielo. Sin embargo no prestan atención a la última parte del verso: “… de donde también esperamos al Salvador, el Maestro Yeshúa el Mesías.” La pregunta lógica es: ¿Por qué Pablo no dijo: ” a donde también iremos a reunirnos con el Salvador”? Es evidente que Pablo nunca tuvo en mente esa idea moderna de ir al cielo. Lo que estaba en su pensamiento obviamente era la idea de que el Salvador vendría otra vez a la tierra a entregarnos esa ciudadanía divina que se nos reserva actualmente en el cielo.

Entonces, ¿qué significa tener la ciudadanía en los cielos? Las Escrituras se explican por sí mismas. En Lucas 10:20 el Maestro Yeshúa dijo: “No se alegren por esto, porque los espíritus se someten a ustedes, sino regocíjense porque sus nombres están escritos en el cielo.” Y Pablo dijo: “Ustedes se han acercado al Monte Sión, a la ciudad del Poderoso vivo, la Jerusalem celestial,… y a la asamblea de los primeros conversos inscritos en los cielos…”

El punto es este: cuando uno se convierte al Mesías, su nombre se registra en los cielos, en la Jerusalem celestial. Y al tener su nombre registrado en el cielo uno se hace ciudadano del cielo. Nadie puede negar eso; somos ciudadanos del cielo. Pero eso no significa que vamos a ir a vivir al cielo. De hecho, la Escritura dice todo lo contrario, dice que nuestra morada celestial bajará a esta tierra para ser nuestra morada eterna.

Considere esto: ¿Qué significa tener una ciudadanía en el cielo?¿No tenemos esa ciudadanía ahora mismo aunque estamos en la tierra?

Abraham esperaba “la ciudad de verdaderos fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Yahwéh,” (Hebreos 11: 10). Pero Abraham no subió al cielo a recibir esa herencia, porque él esperaba lo que describió Juan: “La santa ciudad, la Nueva Jerusalem, QUE BAJABA DEL CIELO, procedente de Yahwéh.” Ahora bien, los que dicen que esa ciudad representa a los 144,000 que tendrán su morada eterna en el cielo, ¿cómo explican la bajada de la ciudad a la tierra? Según la descripción de Juan la ciudad bajará para quedarse aquí. Según la interpretación de los que ubican a los 144,000 en el cielo,¿cuándo bajarán los 144,000 del ciclo para quedarse aquí? (Si es que alguna vez van allá).

Considere esto: Algunos dicen que la ciudad que Juan vio en el cielo es el grupo de 144,000 que va reinar supuestamente en el cielo con el Mesías. Pero Juan dice que vio la ciudad que bajaba a la tierra. ¿No es eso una contradicción?

YESHUA EL PRECURSOR

Algunos han elaborado la teoría de que, como Yeshúa es nuestro “Precursor”, y un precursor es uno que se adelanta a entrar a un lugar donde otros entrarán después, entonces nosotros entraremos al cielo después de él. Es cierto que Pablo dice que Yeshúa entró al cielo como nuestro precursor. Pero ¡es que nosotros ya entramos al cielo tras Yeshúa! Considere esto: La “poderosa fuerza [de Yahwéh] obró en el Mesías cuando lo levantó de entre los muertos, y LO SENTO A SU DIESTRA EN LAS REGIONES CELESTIALES,” ‑Efesios 1:20. (Note la frase en letras mayúsculas.) De la misma manera “nos dio vida juntamente con el Mesías… y nos levantó juntamente con él, Y NOS HIZO SENTAR CON EL EN LAS REGIONES CELESTIALES, MEDIANTE EL MESIAS YESHUA” (24‑6).

Considere esto: ¿Qué significa “precursor?” ¿Entramos ya con Yeshúa a la presencia del Padre en el Lugar Santísimo, o no estamos todavía en la presencia del Padre?

De manera que nosotros ¡ya estamos delante del Padre en los cielos! Eso no es algo futuro, es una realidad presente. En ningún lugar dice que Yeshúa es el camino para ir a un lugar que se llama “cielo.” Pero sí dice que él es el camino al Padre (Juan 14:4‑6). Y ya estamos con el Padre, delante de su presencia. “Ya ustedes no son extranjeros ni peregrinos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Yahwéh.” (Efesios 2:19). No tenemos que esperar ir al cielo en un futuro para estar delante del trono del Padre; ya nos hemos “acercado confiadamente al trono de la gracia,” (Hebreos 4:16.)

Es cierto que Yeshúa entró como precursor al Santuario, pero entró allí “por” nosotros (Heb. 9:24), es decir, “en lugar de nosotros.” Y nosotros hemos entrado ya al Lugar Santísimo tras él. (Heb. 10: 19.) Cuando el sumo sacerdote hebreo entraba al lugar santísimo una vez al año, eso se contaba como si todo el pueblo hubiera entrado. Por eso, si el sumo sacerdote llegaba a ser destruido por la presencia de Yahwéh, todo el pueblo moría también. Así Yeshúa entró al Lugar Santísimo celestial en lugar de nosotros, y eso se cuenta como si todos hubiéramos entrado literalmente con él, tal como sucedía con el pueblo de Israel en el antiguo Templo de Jerusalem.

En cuanto a que el cielo sea la morada de Yahwéh donde nos reuniremos al fin con él, no es exacto decir que Yahwéh vive en el cielo, como si se tratara de un lugar limitado en el espacio exterior. Yeshúa mismo dijo que “el cielo es el trono de Yahwéh,” y “la tierra es el apoyo de sus pies,” (Mat. 5:34). De manera que esta tierra es parte de la morada de Yahwéh, es “donde apoya sus pies,” el primer cielo. Estamos a sus pies. El centro de su gobierno parece estar en el tercer cielo. Pero su presencia llena todos los cielos, y en cualquiera de ellos estamos en su presencia.

Considere esto: ¿En cuál de los tres cielos vivimos nosotros? ¿Es este cielo parte de la morada de Yahweh? Si es así entonces ya estamos en el cielo con él. Lo que falta es que sean restauradas todas las cosas mediante la obra del Reino milenario del Mesías sobre la tierra.

RESUMEN

Hechos 3:19‑21 ‑ Los primeros creyentes esperaban la restauración de la tierra.

Rom. 8:18‑23 ‑ Esperaban la redención del cuerpo, no que se eliminara.

1 Cor. 15:51‑53 ‑ Esperaban el cambio de un cuerpo mortal a un cuerpo inmortal.

1 Tes. 4:14‑17 ‑ Esperaban la resurrección del cuerpo y la reunión con Yeshúa.

Tito 2:13 ‑ La bendita esperanza no era ir al ciclo sino la aparición de Yeshúa.

Tito 3:7 ‑ La esperanza de los creyentes es tener vida eterna.

1 Ped. 1: 3,4,13; 5:4 ‑ La corona de la vida se nos traerá a la tierra.

2Ped. 1: 10, 11 ‑ La meta es la entrada a Su reino no al cielo etéreo.

Heb. 11:26,40 ‑ La recompensa es ser hechos perfectos, no un viaje espacial.

Rev. 22:12 ‑ La recompensa bajará a la tierra con Yeshúa cuando él venga.

Sal. 115:16: Prov. 10:30; Prov. 10:30; Prov. 10:30; Prov. 10:30 ‑La herencia prometida en las Sagradas Escrituras a todos los santos de todas las épocas en todo los lugares es la tierra como morada eterna y perfecta. (La idea de que la tierra es mala se origina en la filosofía platónica pagana.)

Fil. 3:20; Prov. 10:30; Prov. 10:30 – Tener la ciudadanía en los cielos significa tener nuestros nombres registrados en los libros del cielo, no que el cielo sea nuestra morada.

Heb, 11: 10 ‑ Abraham buscaba y esperaba una ciudad real.

Rev. 21:2, 9‑10 ‑ Esa ciudad bajará cielo en el Milenio.

Mat. 5:3 4 ‑ Yahwéh vive en todo el cielo, no en una sola ciudad.

Juan 14:4‑6 ‑ Yeshúa es el camino al Padre, no al ciclo.

Efe. 1:20 ‑ En él ya fuimos al Padre y estamos sentados con él en las regiones celestiales.

Efe. 2:5,6 ‑ Ahora mismo estamos delante de la presencia del Padre.

Efe. 2:19 ‑ Ya no somos extranjeros sino ciudadanos, ahora mismo.

Heb. 4:16 ‑ Ahora estamos ante el trono del Padre en el Santuario.

Heb. 10: 19,20 ‑ Yeshúa entró como precursor “por nosotros “.

Heb. 10:22 ‑ Nosotros entramos con él ya, como entraba Israel en el Santuario.