Leer o escudriñar

Leer o escudriñar

Hay varias cosas que me gustaría emprender, pero pienso que no tengo el conocimiento o la experiencia suficiente para llevarlas a cabo. Por ejemplo, me gustaría saber dibujar bien bonito. Pero no se ni siquiera trazar una línea recta sin usar una regla. Entonces, pienso que aunque me gusta, no sirvo para eso y abandono cualquier mínima idea de tomar un lápiz y un papel y siquiera intentarlo.

¿Pero, por qué no atreverse?

Me llené de valor y tomé un lápiz y un papel, busqué un dibujo sencillo y traté de imitarlo lo más que pude. Luego quise saber cómo hacer sombreados, esto me llevó a averiguar cómo hacer que las figuras planas adquieran apariencia tridimensional. Ahí me di cuenta de que existen lápices con distintas numeraciones que facilitan el trabajo del sombreado,  hay difuminadores, técnicas para borrar, para controlar la presión de la mano, tips para soltar la muñeca (pues no sólo se emplean los dedos en un buen trazado de líneas), etc.

De esta manera, empecé a mejorar mis dibujos. Me falta mucho para llegar a ser una artista, pero esa no es mi meta por el momento. Actualmente lo que hago es disfrutar dibujando, averiguando cómo mejorar cada vez.

Pablo Picasso dijo en una ocasión: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.”

Thomas Alva Edison dijo: “1% inspiración y 99% transpiración”

Si no hubiese actuado, tomado el lápiz y el papel, no hubiese sabido que sí se puede. La inspiración la tenía, pero lo que me faltaba era esforzarme. La inspiración para escribir, cantar, pintar, cocinar, construir, estudiar, etc., existe; pero no se va a desarrollar sin tomar acción.

Al sentarme a trazar líneas y esforzarme en ir más allá de un dibujo sencillo, me vi obligada a averiguar y así aprendí cosas de las que no tenía idea. Es decir que escudriñé para aprender.

La palabra escudriñar tiene varios sinónimos: examinar, inquirir, averiguar, escrutar, rebuscar.

Las Sagradas Escrituras dicen en Juan 5:39: “Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen vida eterna; pues ellas son las que dan testimonio de mí,”

Desde que supe que existe este Libro Sagrado, me propuse leerlo muchas veces de tapa a tapa y no fue en vano, me enteré de hechos asombrosos y supe de palabras realmente inspiradoras. Luego me di cuenta de que no era lo mismo leer que escudriñar, pues, leer tiene estos sinónimos: descifrar, interpretar.

Cuando escudriñamos las Escrituras Sagradas, no solamente nos sentamos a leer; nos ponemos en acción, buscamos diferentes tipos de fuentes fidedignas para ampliar nuestro conocimiento de las mismas y el resultado es más que mero conocimiento, es la transformación de nuestras vidas, ya que en ellas, hallamos Palabras de vida eterna y nos ayudan a conocer más a nuestro Mashíaj Yahoshúa y a nuestro amado Padre Yahwéh.

A veces decimos: ¡Cuánto me gustaría saber más de Las Sagradas Escrituras! ¡Quisiera entenderla mejor!

Pero no debemos conformarnos sólo con desearlo.

Cuando deseaba dibujar mejor, tomé acción y consulté fuentes confiables, profesores con excelente trayectoria que me ayudaran a desarrollar un  aprendizaje de calidad para desarrollarme como una buena dibujante.

Para escudriñar las Sagradas Escrituras, también debemos actuar. Orar buscando la inspiración divina debe ser la primera acción, abrir la Biblia sería la siguiente, concentrarse en la lectura, pausar en lo que nos llama la atención, hacerse preguntas, averiguar… ponerle ese 99% de transpiración, de esfuerzo, de abrir ese tesoro y mirar sus abundantes riquezas y disfrutarlas.

Cuando me siento a dibujar, busco los materiales que necesito. Pero antes, limpio mi sitio de trabajo, me preparo una rica bebida caliente, pongo música agradable, creo un ambiente acogedor y me siento a disfrutar de mis trazos aplicando los consejos adquiridos.

Al sentarse a leer y escudriñar las Sagradas Escrituras, debemos procurar hacerlo de la mejor manera, sin prisas, creando un ambiente propicio, inspirador, digno de recibir la inspiración divina, con respeto, con la mente abierta a su enseñanza para poder aprender o reforzar lo aprendido.

Sal 32:8“Déjame darte entendimiento y enseñarte el camino en que debes andar; déjame aconsejarte, no te perderé de vista.”

Francy González