Ser Como Niños

Las cualidades que describen a un niño son diversas. Por un lado se les describen inocentes, alegres, con capacidad de asombro, juguetones, dependientes de sus padres y humildes.

Luego están las características de alguien que no ha adquirido experiencia y tiene falta de conocimiento, lo cual requiere de alguien que lo guíe, que lo instruya, que le enseñe.

En las Sagradas Escrituras podemos hallar el uso de estas características, para hacernos reflexionar y ubicarnos en una situación real de nuestro carácter que nos induzca a crecer y a hacernos humildes.

Cuando leemos en Mateo 18 el momento en que los discípulos le preguntaron al Maestro Yahoshúa, quién sería el más importante en el reino del Cielo, el Mashíaj de manera ilustrativa llamó a un niño y lo puso en medio de ellos para responderles que la humildad era lo primordial para entrar al reino del Cielo. Enfatizó en la humildad para llegar a ser el más importante y de nuevo, en la humildad para recibirlo a él. Advirtiéndoles además, las consecuencias que tendrían los que ofendieran a un ser humilde que creyera en él. (Mateo 18:1-6).

En Lucas 10:21 Yahoshúa en un acto inspirador y experimentando sumo gozo, elevó una oración al Padre, dando gracias porque le revelaba cosas escondidas a los niños, haciendo referencia, quizás, a las personas humildes ya que coloca a estas personas en contraposición con los sabios y entendidos.

En Lucas 18:16 y 17 enseña nuevamente la condición para pertenecer al reino del cielo: recibir el reino de Elohim como un niño; con humildad.

Es propicio hacer notar que existen, por lo menos, dos conceptos muy diferentes para la palabra humildad:

  • La humildad como valor;
  • La humildad como origen socio-económico.

Como valor, es una cualidad relacionada con la actitud de la modestia. Es independiente de la condición económica o social del individuo. La persona con esta cualidad como valor, entiende que todos somos iguales, por lo tanto, no es compatible con la humillación. La persona con este valor, no tiene problemas con reconocer sus errores y corregirlos. Puede alegrarse del logro de otros. No se codea con la vanagloria, mas desprecia la ostentosidad, la arrogancia y el orgullo. Reconoce a las autoridades y evita actitudes de prepotencia.

Como origen socio-económico, se refiere a las personas que tienen escasos recursos económicos.

De esta manera, podemos ver más claramente, a qué se refería Yahoshúa con que fuésemos como niños, en ese sentido de valor.

Ahora bien, hay otras características de los niños que no debemos imitar y las Sagradas Escrituras citan varios ejemplos muy claros:

1Corintios_14:20 Hermanos, no sean niños en el entendimiento; más bien, sean bebés en la malicia, pero hombres maduros en el entendimiento.

Gálatas_4:3 De igual modo nosotros también, cuando éramos niños, éramos esclavos sujetos a los principios elementales del mundo.

Efesios_4:14 Esto, para que ya no seamos niños, sacudidos a la deriva y llevados a dondequiera por todo viento de enseñanza, por estratagema de hombres que para engañar, emplean con astucia las artimañas del error;

Las Escrituras nos enseñan que está bien que al iniciar el camino del aprendizaje de la Palabra de Yahwéh, comamos como niños, con leche y luego con alimento un poquito sólido, como papilla. Pero no debemos quedarnos ahí. Es nuestra responsabilidad escudriñar las Escrituras y empezar a comer alimento sólido para poder crecer.

1Corintios_13:11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé lo que era de niño.

Hebreos_5:13 Pues todo el que se alimenta de leche es inexperto en el mensaje de la justicia, porque aún es niño.

1Pedro_2:2 deseen como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcan para salvación;

Que nuestro amoroso Padre Yahwéh y nuestro hermano mayor Yahoshúa, nos inspiren para ayudarnos a avanzar a una vida adulta en conocimiento y así llegar a ser semejantes a ellos, tanto para nuestro crecimiento personal, como para llegar a ser capaces de instruir a otros niños que tengan sed de la Palabra del Altísimo.

Francy González.