Serie: A la Luz de Los Preceptos Divinos # 9

“No darás falso testimonio contra tu prójimo”. Éxodo 20:16

Comenzamos este artículo con la siguiente cita de la Toráh en Prov. 6:16-19 la cual dice: “Seis cosas detesta YaHWéH; siete son una abominación para Él: una actitud altiva, una lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, una mente que fragua planes malvados, pies prestos para correr al mal, un testigo falso que testifica mentiras, y uno que provoca discordias entre hermanos”…

El testigo falso es una de las seis cosas que El Eterno aborrece. Y es que, precisamente en este versículo y otras citas de la Toráh, encontramos reflejado el 9° precepto, el cual  está formulado a manera de  prevenir la calumnia hacia nuestro prójimo. Este principio abarca todas las formas de mentir; su objetivo es más profundo y no se limita solamente a una manera específica de falsear la verdad por cualquier motivo o a nuestra conveniencia.

En el Código de Derecho Penal encontramos el siguiente concepto alusivo al tema que nos compete hoy: “La Injuria, consiste en lesionar, a través de una acción, o de una expresión, la dignidad de una persona perjudicando su reputación, o atentando contra su propia estima, al imputarle un hecho o cualidad en menoscabo de su fama o autoestima”.

La acción de la Injuria o dar un falso testimonio, puede consistir en atribuir hechos inciertos a una persona, o en formular juicios de valor sobre alguien, etc. Es decir, en definitiva, con la Injuria se trata de deshonrar, o desacreditar a una persona en su presencia, o a sus espaldas pero con carácter público.

¿Qué nos dice la Toráh al respecto?

El Eterno es veraz (articulo tomado de la pág. Vida, esperanza y verdad)

YaHWéH  es un Elohim de verdad; quiere que aprendamos a desechar la deshonestidad y a amar la verdad”. Consideremos las escrituras acerca de cuán importante es la verdad para Él:

  • “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Elohim de verdad, y sin ninguna iniquidad en él” (Deuteronomio 32:4).
  • “Porque Yahwéh es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones” (Salmo 100:5).
  • “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
  • “Tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

Ha Satán el padre de mentira.

YaHoShúa explicó a los que se estaban justificando a sí mismos y se burlaban de Él:

“Ustedes son de su padre el Acusador, y quieren satisfacer los deseos de su padre. Él ha sido homicida desde el principio y no se ha basado en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo propio habla, porque es mentiroso y padre de mentira. (Juan 8:44).

La primera mentira registrada en la Toráh fue cuando Ha Satán, a través de la serpiente, le dijo a Java que YaHWéH les había mentido: “Y la serpiente le dijo a la mujer:

“Ustedes no van a morir;  lo que pasa es que Elohim sabe que tan pronto ustedes coman de él se les abrirán los ojos y serán como los elohim, que conocen el bien y el mal”.” Bereshit 3:4-5 (Génesis);

Imagínense el tamaño y las consecuencias que produjo esa primera mentira y, más grave aún, atreverse el adversario a llamar mentiroso a YaHWéH nuestro Elohim, el Creador de sí mismo y de todo cuanto existe.  El sabe que no hay alguien más confiable que nuestro amado Padre Celestial.

Tehilim (Salmos) 58:3 dice:

“Los malvados son desafiantes desde la matriz; los mentirosos se desvían desde el vientre”.

La mentira y deshonestidad pervierten y corrompen los corazones y son abominaciones ante YaHWéH. Desde que Adán y Java desobedecieron en el Edén, el hombre se ha transformado en un ser mentiroso y engañador. Sin teshuvá (arrepentimiento), el mentiroso engañará siempre aunque sea descubierto. Aún en este tiempo, el ser humano sigue creyendo al adversario: que puede vivir como quiera, que tiene libertad para pecar, que no hay consecuencias graves para esos pecados, que no hay condenación, que la Toráh está abolida o no es la palabra de YaHWéH… y quien sabe cuántas cosas más… Al rebelarnos contra el Creador, el enemigo nos ha hecho víctimas de sus propias mentiras  y por consiguiente de las nuestras.

YaHoShúa y los juramentos

Matityahu 5:33-37 (Mateo) dice:

“También oyeron que se les dijo a los antiguos: No jurarás falsamente; sino que cumplirás a Yahwéh tus juramentos. Pero yo les digo que no juren de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Yahwéh; ni por la tierra, porque es la tarima de sus pies; ni por Yerushaláyim, porque es la ciudad del Gran Rey, No debes jurar ni por tu cabeza, porque no puedes hacer que se vuelva blanco ni negro un solo cabello, que su hablar sea ‘sí’ o ‘no’, pues lo que va más allá de esto, procede del mal.

La voluntad del Eterno es  que sustituyamos la mentira con honestidad en nuestras palabras, corazones y pensamientos. En todo momento debemos ser confiables, no es necesario jurar para ser veraces o asegurar nuestras promesas.

¿Mentiritas blancas?

Algunos se excusan afirmando que no es malo mentir siempre y cuando sean  “mentiras blancas” y que a veces son necesarias para evitar herir a otros; sin embargo, la Toráh dice en Efesios 4:15: “sino que, siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza: el Mashiaj”. Así que, la mentira siempre será una mentira y no existen tales “mentiras blancas”; todas son iguales delante del Eterno.

Es un engaño cuando añadimos cosas a los hechos o inventamos pretextos para excusarnos, cuando nos comprometemos con cosas que no vamos a cumplir, si adulamos a alguien para nuestro beneficio… y así podría seguir con una larga lista. La mentira nunca es piadosa; no obstante, debemos decir la verdad siempre con tacto, respeto y bondad. Detrás de toda mentira hay muchos otros pecados escondidos.

Shalíaj Shaúl (apóstol Pablo) también escribió: “Por lo tanto, habiendo dejado la mentira, hablen la verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros unos de otros.” (Efesios 4:24-25), y en Shemot (Éxodo) 23:1-2, 6-8  YaHWéH le dijo a Moshé y a su pueblo: “No debes propagar rumores falsos; no te aliarás con el culpable para actuar como testigo malicioso: y no te pongas de parte de los grandes para hacer lo malo –no darás un testimonio perverso en un litigio para pervertirlo en favor del grande… Apártate de una acusación falsa; no le acarrees la muerte a los que son inocentes y tienen la razón, porque yo no absolveré al malhechor”.

El mentiroso se obliga a vivir falsamente para que sus mentiras no sean descubiertas; así se comienza con una simple mentira y esta produce otra más grave aún; se destruyen familias, amistades, relaciones laborales… porque las relaciones se mantienen y construyen en base a la honestidad.

Culmino con esta anécdota que ilustra los tristes efectos que acarrea quebrantar este 9° Precepto:

Había una vez un hombre que calumnió a un amigo suyo; el motivo fue la envidia que le tuvo al ver el éxito que aquél había alcanzado en su vida. Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo y visitó entonces a un hombre muy sabio a quien le dijo: “Quiero arreglar todo el mal que le hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo? ”A lo que el hombre respondió: “Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suéltalas una a una por donde vayas”. El hombre, muy contento por aquel pedido tan fácil, tomó el saco lleno de plumas y partió…

Al cabo de un día ya las había soltado todas; por lo que volvió a visitar al sabio y le dijo: “Ya he terminado”. El sabio contestó: “Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar la bolsa con las mismas plumas que soltaste… Sal a la calle y búscalas”. El hombre se sintió muy triste pues sabía que eso era imposible y entonces el sabio añadió “Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Sé humilde y reconoce el daño pidiendo perdón a tu amigo y jamás vuelvas a actuar de la misma forma.

La lección no puede estar más clara: una vez que dejamos salir las palabras, no podemos recuperarlas, y a menudo nos resulta imposible arreglar el daño que causan. Por eso, antes de contar cualquier cosa sobre alguien, recordemos que estamos a punto de soltar plumas al viento. (Autor anónimo)

Romanos 1:18 dice así: “La ira de Elohim se manifiesta desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que con injusticia estorban la verdad”…

Por tanto hermanos amados, la base del 9° mandamiento es la veracidad de YaHWéH nuestro Elohim; por tanto, todo hijo del Altísimo debe asemejarse a Él en todo…

Hasta una próxima entrega…

Shalom a todos.

Nuris Rodríguez.