UN AGUIJÓN EN MI CARNE

Y para que no me exalte desmedidamente por la grandeza de las revelaciones, se me ha dado un aguijón en la carne, un mensajero del Satán, que me abofetee para que no me enaltezca demasiado. 2 Corintios 12 – Biblia Versión Israelita Nazarena 2011.

A menudo escuchamos decir “YaHWéH es bueno” y le agradecemos por todas las bondades y bendiciones que nos brinda cada día, también en alguna situación en específico, mayormente en aquellas en las cuales resultamos beneficiados de alguna manera, Pero ¿Qué sucede cuando las circunstancias son adversas? ¿Será que podremos seguir afirmando o pensando igual de nuestro Creador?

Efectivamente, el Eterno es bueno siempre, y debemos darle gracias cuando las cosas han salido bien e igualmente cuando no nos favorecen. En determinados momentos de nuestras vidas suele suceder que precisamente, cuando nos sentimos al máximo en nuestra vida espiritual y creemos que todo nos está saliendo bien y de acuerdo a la voluntad del Creador, entonces aparece un aguijón, el cual nos arroja de esa nube, emerge aquella debilidad que pensábamos ya habíamos vencido y nos devuelve a la triste realidad, al recordarnos  que aun somos sensibles ante la tentación y lo mucho que nos falta para llegar a la estatura de nuestro Mashiaj YaHoShua

Y es que ciertamente, todos tenemos un aguijón oculto o visible; algunos lo reconocen fácilmente; y otros, aun estando conscientes de esa debilidad ni siquiera se atreven a mencionarlo porque les resulta vergonzoso, o tal vez, prefieren aparentar que todo está bien en ellos delante de las personas.

El mismo sheliaj Shaul (Pablo) después que tuvo su encuentro personal con YaHShua fue intachable en su andar, sin embargo, en la cita que aparece al comienzo de este escrito, él confesó que le fue dado un aguijón en su carne para que no le permita enaltecerse en sobremanera.

Aunque él no lo revela allí, algunos señalan que el sheliaj sufría una afección en su estómago u otro tipo de enfermedad en su cuerpo, otros afirman que era su carácter tan fuerte, pero todo esto cae en especulaciones, ya que no existe en ningún capitulo de la Torah cuál era el aguijón de la carne que lo abofeteaba y lo hacía descender del lugar donde él se sentía bien.

Posiblemente, muchos de nosotros hayamos pasado o estemos pasando aun por alguna situación en la cual un aguijón nos esté abofeteando duramente, hasta el punto de llegar a sentirnos como aquel boxeador que cae en la lona, comienza la cuenta regresiva y el referí  nos declara el nocaut;  según la RAE, este término significa: Estado de inconsciencia, no inferior a diez segundos de duración, de un boxeador que cae al suelo sin sentidoderribado por el adversario. Es en   ese preciso instante en que sentimos que ya no podremos levantarnos más del suelo y perderemos al fin la pelea.

Estoy plenamente convencida de que, al igual que el sheliaj Shaul, cada uno de nosotros llevamos consigo ese aguijón que nos atormenta, desanima y amenaza nuestra paz, confianza y seguridad en nuestro Abba Kadosh YaHWeH, el cual, muchas veces hemos rogado para que sea quitado, pero seguirá estando allí, con el propósito de que seamos conscientes de lo mucho que necesitamos del Eterno y no para ser un tropiezo en nuestra vida. Entendiendo que ese Aguijón es lo que nos recuerda que tenemos una condición humana.

Si realmente hemos construido nuestra casa en la Roca, se cumple la escritura en 2da de Corintios Cap. 4:

Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; preocupados, pero no desesperados,perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no destruidos.

Cuando esos momentos ocurren, debemos recordar las palabras de nuestro Maestro:  y me ha dicho:

“Mi gracia te basta, porque mi poder se muestra perfecto en tu debilidad”.

Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder del Mashíaj. Por eso me complazco en las debilidades, afrentas, necesidades, persecuciones y angustias por la causa del Mashíaj; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte… 2da de Corintios Cap. 12. Entonces esa debilidad o aguijón podrá lanzarnos a la lona, pero no podrá vencernos.

Es maravilloso saber que su Poder se perfeccionará en nuestra debilidad, ese aguijón nos llevará finalmente a estar en santidad y acercarnos cada día más a nuestro Padre Celestial.

Todos tenemos alguna debilidad en nuestra vida y la única manera de poder sobrellevarla es apegados a YaHShua. YaHWéH permite que pasemos por ciertas cosas para enseñarnos a ser más como El. Eso que nos doblega, nos aflige, y nos humilla, quizá sea algún impedimento físico, una enfermedad, nuestro carácter, una relación de pareja, temores, traumas… nos lleva a podernos identificar con Shaul en su clamor para que el aguijón sea quitado.

El Creador es quien sustenta y gobierna toda la tierra.  Es Soberano, quien mata y da vida, hiere y sana, da y quita, aflige y exalta.. Si tenemos en cuenta estas cosas podríamos entender y aceptar todas las adversidades que se nos presentan.  YaHWéH es soberano sobre mi aflicción y cuando confiamos en que El está al control, entonces podremos interpretar el dolor que nos produce el aguijón como una oportunidad para crecer espiritualmente.

Aunque es YaHWeH quién permite un aguijón para que permanezcamos humildes y sujetos a su voluntad, Hasatan se vale de la ocasión para afligirnos y hacernos caer en la murmuración y las quejas; sin embargo, El Eterno es quien lo usa para cumplir su propósito en nuestra vida.

Narra la escritura en Hechos Cap.9 cuando el sheliaj Shaul Pablo estaba empeñado en acabar con todos los seguidores del Mashiaj:

Iba por el camino y se estaba acercando a Daméseq, cuando de repente brilló a su alrededor una luz desde el cielo.Entonces cayó al suelo y oyó una voz que le decía: “Shaúl, Shaúl, ¿por qué me persigues?”[Dura cosa te es dar patadas contra el aguijón].* Y él preguntó: “¿Quién eres, Maestro?” Él respondió: “Yo soy Yahoshúa, a quien tú persigues…

La palabra coces significa «patadas», donde se tenía la imagen de un buey que da patadas al mismo aguijón con el cual su amo lo punza para que siga arando. Shaul, en su obstinación insistía en perseguir a los seguidores del Maestro, acabando así con la vida de muchos de ellos, pero YaHoShúa mismo se le aparece para hacerle ver que lo que él estaba haciendo terminaría en su propia destrucción.

Cuántas veces hemos persistido en cosas que no nos convienen y que terminaron haciéndonos daño; o hemos hecho las cosas a nuestro modo sin tomar en cuenta las consecuencias adversas, Lamentablemente, en ocasiones estamos conscientes que hay cosas que nos hacen mal, pero seguimos insistiendo; aun sabiendo que no son apropiadas. Debemos vivir en obediencia a los Mandamientos del Eterno, para que sea Él quien nos guie hacia el camino en que debemos andar; así evitaremos seguir “dando coces contra el aguijón”.

Hay personas que, a pesar de soportar un aguijón en su carne pueden seguir adelante, luchando, sin embargo, otras caen en la autocompasión y no avanzan, se estancan en su debilidad. 1 Tesalonicenses 5:16-18 dice:

Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Elohim para ustedes en el Mashíaj Yahoshúa.

Debemos vivir agradeciendo a YaHWeH constantemente, sin importar lo que ocurra. Hay una promesa segura en Romanos 8:28 que dice:
Además, sabemos que YAHWEH dispone todas las cosas para el bien de aquellos que le aman, y son llamados de acuerdo con su propósito.

Nosotros no merecemos nada, aun así, el Eterno siempre nos provee para todas nuestras necesidades. Aparte de eso nos dio algo más grande y maravilloso: su perdón y salvación a través de su hijo YaHoShúa y la fortaleza para sobreponernos cada día ante cualquier dificultad.           

Todas nuestras luchas y tribulaciones, sirven para ir formando nuestro carácter, ser humildes y aprender a entregar todas nuestras cargas al Todo Suficiente, quien nos ama y quiere lo mejor para nosotros, Mateo 6:33 señala:  Más bien, busquen primeramente el reino de Elohim y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. Por eso, lo terrenal no puede ser la prioridad en nuestras vidas, sino lo espiritual. Teniendo eso en mente, pidamos al Eterno que cuando nos encontremos en dificultades, nos ayude a entender su propósito, sabiendo que la prueba de nuestra emunah produce paciencia Santiago 1:2-4

Ruego a nuestro Abba Kadosh YaHWeH que podamos encontrar esa fortaleza en El para enfocarnos en su propósito y no en el aguijón de nuestra carne…

Shalom Aleijem.

Nuris R.